PLUMA DE GRUPO CANTÓN

Columna vertebral


Porfirio Muñoz Ledo

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MÉXICO HA LUCHADO MÁS DE 60 AÑOS POR EL DERECHO A LA MIGRACIÓN.
 
Tengo desde hace muchos años una posición sobre las relaciones entre México y los Estados Unidos, distinta a la que hoy determina la Cancillería mexicana. Siempre me he opuesto a la contradicción entre las apariencias diplomáticas que enseñan el músculo para disfrazar la dependencia creciente de nuestro gobierno por debajo del agua. Debo decir que la vinculación entre los dos pueblos es excepcionalmente rica y prometedora. 
 
La influencia de las comunidades mexicanas y mexicoamericanas en las políticas de ese país han sido un factor importante en la toma de decisiones de nuestro vecino del norte. Desgraciadamente, hace tiempo que no coordinamos nuestras propias actividades con la de nuestros compatriotas para incrementar la influencia mexicana en todas las esferas.
 
Acabo de recibir un informe sobre las 179 ciudades santuario en los EU, establecidas para compensar la legislación federal que perjudique a los migrantes en ese país. Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Ángeles, Nueva York y San Francisco, garantizaron el pasado lunes que sus departamentos de Policía no participarán en los operativos oficiales del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE), establecieron líneas telefónicas para reportar redadas y brindar ayuda a los migrantes, crearon un fondo para representación judicial y planes de emergencia ante la separación forzada de familias y la designación de cuidadores de menores que permanezcan en los Estados Unidos.
 
Asociaciones civiles como la American Civil Rights Movement formada por Martin Luther King; la Unión de Bufetes Legales en Defensa de los Migrantes; los judíos, episcopales, bautistas, luteranos, católicos, presbiterianos, metodistas, budistas e islámicos se definieron como la New Sanctuary Coalition. Sus acciones son claras: la difusión masiva de mapas de templos, escuelas y casas erigidas en refugio y el programa de respuesta rápida de menores migrantes y la reunificación familiar. 
 
Por su parte, la red de mexicanos en los EU ha lanzado una voz de alerta contra las detenciones ilegales y promueven una reforma migratoria “acorde a la nueva realidad del mercado internacional de la mano de obra y la movilidad humana”. México ha luchado durante más de 60 años por el derecho a la migración y nuestra Constitución categóricamente dice: “toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella y viajar por su territorio”. 
 
Extraña que nuestra cancillería haya decidido acatar los Twitters de Trump y carezca de la sensibilidad para comprender la relación verdadera que teníamos entre los pueblos y autoridades de México y los EU. Pienso que es una falla de la columna vertebral y de una humillación no pedida. En mi experiencia como funcionario y diplomático mexicano jamás pensé que pudiéramos transitar de una relación bilateral digna a una subordinación colonial.


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