LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo puntilloso


Carlos Bracho

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Akihito fue emperador de Japón hasta el 30 de abril pasado, pues abdicó al trono en esa fecha. Y va: Japón es un pueblo trabajador y respetuoso de sus tradiciones seculares. De continuo es azotado por temblores de tierra, por tsunamis que dejan una estela de destrucción, hace setenta años Japón era una ruina; dos bombas atómicas lanzadas por los EU causaron miles de muertos, y destruyeron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, que el día de hoy son un verdadero ejemplo de armonía y de magníficos edificios que se cuentan entre los más funcionales y bellos de la Tierra, en donde los lugares para admirar el arte y sus rituales están a la orden de sus ciudadanos. Sí, por otra parte la Madre Natura les pega duro y a cada rato; a pesar de todos esos fenómenos naturales, el día de hoy es una potencia mundial.

Alemania, igual que Japón hace setenta años no existía, la mayoría de sus grandes ciudades fueron destruídas durante la Segunda Guerra Mundial.

Ruinas por aquí, destrucción por allá. Sin embargo, hoy es una potencia mundial, sus ciudades, reconstruídas por un pueblo trabajador, fueron devueltas a la vida normal, hoy Berlín, o cualquiera otra población que había sido destruída, son un ejemplo de belleza, de armonía, de limpieza, con una arquitectura monumental, de un orden cívico envidiable, lugares plenos de árboles, de jardines, de museos y galerías de arte, sus ciudadanos tienen en la vida diaria un comportamiento ejemplar. Sí, dos países azotados por la tragedia, dos países, que como arriba digo, y como todo el mundo lo sabe, hace varias décadas no existían, hoy, en el mundo, marchan al frente de las cuestiones políticas y de los asuntos económicos, son, repito: Potencias mundiales.

Y ¿qué pasa con nuestro querido México? ¿Por qué somos un país catalogado como de Tercer Mundo? ¿Por qué la pobreza azota a millones y millones de nativos? ¿Por qué existen pueblos abandonados y dejados en la miseria? ¿Por qué existen unas cuántas familias de ricos y de la mano van más de 80 millones que sobreviven con salarios menesterosos? ¿Por qué, a pesar de tener tantos y tantos años de "libertad" de "soberanía", somos dependientes de los dueños de la charola del dinero? ¿Por qué nuestra cárceles están llenas de campesinos, de estudiantes, de indígenas, y los criminales de cuello blanco gozando de los millones obtenidos por el saqueo?

Usted, lectora insumisa, tiene la respuesta.



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