ANALISTA

Nuevo paradigma de la información


Óscar Gómez Cruz

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Más que nunca en la historia estamos en contacto permanente con información, y contamos con la tecnología a nuestro alcance para poder acceder a todo tipo de conocimiento.

Sin embargo, las horas que pasamos muchos de nosotros, pero sobre todo nuestros jóvenes, "consultando" información, es para leer auténtica basura en redes sociales. Tenemos las puertas abiertas al mundo del conocimiento, pero la cultura general de muchos estudiantes, aún en universidades privadas, es más que pobre.

Comentaba que esta reflexión es producto de dos eventos a los que asistí. El primero fue un panel en una importante universidad con sede principal en Monterrey, Nuevo León, donde hablamos sobre Gobierno Abierto.

Lo que me sorprendió fue el enfoque. Hablar de este tema basándose principalmente en el acceso a tecnologías de información, es como querer correr un maratón sin saber caminar.

El Gobierno Abierto o la posibilidad de que las personas y ciudadanos puedan expresarse e involucrarse está ahí, tanto en las vías formales de acceso a la información y transparencia como en las no formales, las cuales incluyen las redes sociales, que se han convertido hoy en un elemento de comunicación política, de políticas públicas y de foro abierto de discusión sin censura. Vaya, usted puede hoy literalmente mentarle la madre a un político vía Twitter, e iniciar ahí mismo un debate interminable en tiempo real. El Gobierno Abierto no es tecnología, es un cambio de paradigma que comienza desde la educación y la formación de los niños, para que no endiosen a los políticos y en cambio les exijan cuentas.

El segundo evento al que asistí es una graduación de secundaria. Donde "se les felicitó" a los jóvenes por haberse adaptado a NO usar celular durante las horas de clase. No supe si reír o llorar. Nuestra juventud tiene en sus manos acceso a todo, absolutamente a todo. Pero no necesariamente estamos formando personas cultas e informadas, sino simples consumidores de videos en YouTube y de imágenes en Instagram. Hoy en día, un joven puede leer el equivalente a un libro de 300 páginas a la semana con lo que consume en redes, pero en realidad muchos de ellos nunca han leído un libro completo en su vida.

Resolver este problema es un reto que se torna como prioridad de Estado.



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