EL TABASQUEÑO

Adán, ¿cómo vamos?


Héctor Tapia

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• Se cumplen los primeros seis meses de gobierno

 

• Educación, bien; Salud, más o menos; Seguridad, ¿mal?

 

Adán no tiene problemas con nadie. No le debe nada a nadie y lo ha demostrado abriéndole espa­cios políticos a todos, lo mismo al ‘Químico’ Andrés Granier, que se placea a su antojo realizan­do desayunos, comidas y cenas interpretadas como proselitismo, que recibiendo a Roberto Madrazo con toda su familia en pleno para conmemorar un aniversa­rio más de Carlos A. Madrazo.

A seis meses de su toma de protesta, López Hernández busca imprimirle a su gobierno un sentido de inclusión, donde todos los tabasque­ños caben y no se persigue a nadie. No obstante, ha fallado en construir con esta idea u otra una identidad institucional que le dé cohesión a su administración, es decir, adolece de claridad en la misión concreta de su gobierno.

Sí, sabemos que todos los poderes emanados de Morena tienen como objetivo primordial la Cuarta Transformación, y cada entidad o municipio puede aterrizar esa tarea, pero es pre­cisamente ahí donde Adán podría ir formando ese rostro, si explicara en qué consiste la 4T para Tabasco.

Su gobierno no debe verse como una sucursal de la Presidencia, que sólo genera expectativas por su cercanía con el Presidente Andrés Ma­nuel López Obrador. Requiere de sus propios programas sociales, de sus decisiones, de su pensamiento, de su discurso, de su filosofía…

A Adán le ha faltado ser más Adán y con ello darle mayor identidad a su gabinete. ¿Son el gobierno de la conciliación?, si es así, bien, con esa imagen deberán caminar y si no gusta esa etiqueta, entonces habrá que pensar en otra, una que nos haga sentir a todos como parte de un equipo, pero más importante aún, que indique con claridad hacia dónde va el camino.

 

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Imagine la cara de alegría de miles de tabas­queños al ver sus recibos de luz en cero pesos. Y si a esa sorpresa le agrega que pagarán menos por el consumo eléctrico, el júbilo se multiplica por miles de kilovatios, hablando en términos energéticos.

Se ve con llaneza que el programa ‘Adiós a tu deuda’ es el gran tino de los primeros seis meses de gestión de Adán Augusto, pero lo que no se alcanza a entender es porqué su gobierno no ha logrado convertirlo en un logro contundente de avance y afianzamiento.

El anuncio fue espectacular pero se apagó de­masiado pronto. Faltó posicionar, y no hablo sólo de anuncios ni de medios, sino de una estrategia que inserte todo dentro de esa identidad que aún no aparece. Falta una visión de gobierno unita­rio. Falla la comunicación hacia adentro y afuera.

Hoy hay tabasqueños que están seguros de que la luz bajó porque triunfó la resistencia civil, pero pocos le dan crédito al negociador.

 

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Seis meses han pasado ya de aquella toma de pro­testa histórica con un Presidente de la República tabasqueño flanqueando al gobernador. Ahí, emocionado Adán anunció sus prioridades: Aca­bar con el rezago social y económico de Tabasco.

El tiempo es implacable. Se han ido ya 182 días, cumplidos el 30 de junio pasado. Bien valdría preguntarnos: ¿Cómo vamos desde aquel 1 de enero a la fecha? ¿Qué avances se van teniendo de acuerdo a los objetivos? Seis meses no permi­ten medir aún resultados concretos, pero en su revisión podemos darnos cuenta si el camino que va tomando Tabasco parece el correcto, o si por el contrario, hay que echar reversa y tomar otro rumbo. Todavía es tiempo.

Veamos:

Hace seis meses el sector salud se encon­traba colapsado por falta de pago a burócratas, sin servicios médicos, sin medicinas y con equi­pos dañados. Hoy los 27 mil empleados y sus seis sindicatos (95% son sindicalizados) trabajan sin mayores sobresaltos, los servicios médicos están ‘normalizados’, se habla de un desabasto médico del 30% y problemas con el equipamiento.

Hace seis meses todos los días se hablaba de al menos un bloqueo carretero o de avenidas, así como el cierre de escuelas por diferentes cir­cunstancias, que iban desde las salariales hasta los conflictos entre padres y maestros, hoy no hay registros de estos problemas.

Hace seis meses no había espe­ranzas de cómo sacar a Tabasco del hoyo econó­mico en que se encuentra, con la peor economía de todo el país (-10.4%) y el primer lugar en

 desempleo (7.57%), hoy se aprovecha la relación con la Federación y se abre una gran bolsa de empleo que suma más de 30 mil tabasqueños que aspiran a trabajar en la mega obra.

Hace seis meses Tabasco cumplía cinco años de recesión económica debido principal­mente a la Reforma Energética y a la caída en los precios del petróleo, hoy el mandatario ha anunciado inversión pública y privada: Un paso a desnivel en el Guayabal con ahorros estatales y recursos federales, obras cabeceras por la refi­nería en Cunduacán, 1,500 millones de pesos en el remozamiento del malecón, un tren que irá de Estación Chontalpa a Dos Bocas. Todas prometen generar empleos y reactivar la economía.

Hace seis meses el estado reportaba una Inversión Extranjera Directa (IED) de 523 millones 800 mil dólares en todo el 2018, hoy en el primer trimestre del año se han recibido 302 millones 300 mil dólares y se espera que al cierre de 2019 sumen 1 mil 200 millones de dólares de IED.

Hace seis meses Adán repetía secretario de Seguridad Pública, prometía bajar la incidencia delictiva, hoy los números hablan de 326 homicidios de hombres y mujeres hasta mayo, 54 más que en el mismo periodo del año pasado, hoy el gobernador ha dado golpe de timón, ha cesado al funcionario, entregó 180 patrullas que ya se ven en las calles, ade­más asegura que la Guardia Nacional se encuentra desplegada en todo el estado.

Aquí hay una piedra en el zapato del gober­nador, porque podrán haber mejores servicios de salud, empleos, inversiones, austeridad, todo lo que quieran, pero si no hay seguridad no hay nada. Si no hay paz lo demás no importa tanto.

Aún es tiempo.

TAPANCO

••• Hasta colegas a los que admiro y res­peto mucho han tenido opinión al artículo de la semana antepasada titulado ‘La envidia’. Uno me escribió: “Tu última columna me gustó… es una de las mejores que te he leído… la parte del CITE y de que su embarazo polí­tico nunca fue tal sino un ABORTO llamado Andrés Granier, ciertamente es una malha­dada camada ¡les debe haber dolido!”.

••• Otros me sugirieron una segunda parte donde añada la soberbia y la adulación, pues me dicen que ambas son nocivas para todo gobernante, los hace dejar de escuchar al pueblo y llegan a creerse súper hombres que todo lo saben y a los que nadie puede corregir.

••• Un lector hasta me hizo recordar la anécdota del gobernador Francisco J. Santa­maría, aquella que cuenta que una vez estaba en una reunión con su gabinete en el Palacio de Gobierno y de pronto se levantó y dijo asomado al balcón: “Allá veo el mango que está en mi pueblo en Cacaos”. Entonces los lambiscones y aduladores dijeron: “¡Sí señor gobernador ahí está el mango!”. Algunos decidieron ser since­ros y le rebatieron: “Disculpe maestro pero no vemos nada”. Entonces Santamaría respondió: “A todos esos aduladores que dijeron que ahí estaba el mango lárguense, no los quiero ver porque así no me ayudan a gobernar. Quédense los que no vieron el mango, porque aquí desde Palacio no se ve ninguna mata”.

••• Hubo aquellos, envidiosos al fin de cuentas, que de forma anónima buscaron en las palabras algún rencor escondido de este tecleador, algo atorado en el pescuezo… Pienso que finalmente esos son los que más ocultan la envidia.

 

UN ADAGIO: “Para cambiar lo único que necesitamos es liderazgo, ambición y voluntad política”. / (ANÓNIMO)



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