VECTOR X

Mayans por la boca muere


Luis Antonio Vidal

EL MÉDICO SE TRAGA SUS PALABRAS Y TROPIEZA CONTRA LA PIEDRA DE LA INCONGRUENCIA.
 
Cuando Fernando Mayans asumió la dirección general del ISSET como premio de consolación a sus inalcanzables aspiraciones políticas, soltó metralla contra todos.
 
Deslenguado, despotricó contra sus antecesores (fue generoso con su pariente Agapito Domínguez Lacroix) y envalentonado habló de saqueos multimillonarios, de cuchitriles, de caos. Él, por supuesto, sería el único capaz de salvar a la dependencia.
 
Metió a trabajar a sus amistades muuuy cercanas con salarios fuera de la realidad de la cuarta transformación. Amigas, parientes de sus amigas y demás afectos administran el ISSET junto a la soberbia del director quien humilla a empleados cuando se los encuentra a su paso como ha sucedido con los intendentes del hospital. 
 
Como cereza en el pastel, Mayans ordenó trasladar oficinas administrativas del inmueble de la avenida 27 de Febrero a un edificio moderno, decisión que ni  Agapito se atrevió a concretar por la falta de recursos. 
 
Beneficia con esa renta a la familia Medina Reynés, pero sobre todo, agravia a la derechohabiencia cuya demanda de medicamentos y mejor atención médica debe esperar porque la prioridad
para el doctor es el glamour de los espacios para sus recomendados. El ISSET es un caro juguete entregado al ex Senador, porque sin su interesada ayuda el gobernador Adán Augusto igual habría ganado la gubernatura caminando, sin problema alguno.
 
Que le pregunten a los jubilados y pensionados qué piensan del director del ISSET; que le pregunten a los trabajadores administrativos y a los médicos; que le pregunten a los derechohabientes y se sabrá por qué el instituto atraviesa por una peor crisis que la de años anteriores, pues ahora no sólo es un asunto financiero, sino de dignidad y trato. Triste historia de un funcionario de tercera creído político de altura. Para qué le dan cuerda.


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