VECTOR X

Sáiz, un santo


Luis Antonio Vidal

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¿DÓNDE QUEDÓ EL DINERO? COMO EL LONJE MOCO, NADIE SABE, NADIE SUPO
 
Poco más de cinco años bastaron a la justicia para sentirse satisfecha y exonerar a José Sáiz, ex secretario de Finanzas del gobierno estatal, de todos los delitos por los que le acusó la Fiscalía de Tabasco en el sexenio de Arturo Núñez.
 
Para los renglones torcidos de la justicia, el expediente contra el ex funcionario terminará pronto. Vil y sonoro carpetazo. Cosa juzgada. Un inocente más víctima del revanchismo político, de la sed de venganza de un político frustrado.
 
A los tabasqueños, empero, nadie nos ha explicado con peras y manzanas qué sucedió con los recursos públicos en seis años del gobierno de Granier. Si bien las inundaciones zamarrearon las finanzas locales, también es verdad que se recibieron millonarios donativos y recursos extraordinarios del gobierno federal.
 
Según una fuente confidencial consultada por quien ésto escribe, no es fantasía la versión de los cartones de huevo llenos de billetes del erario. Salían de Finanzas –cuenta- hacia diferentes destinos, entre ellos una casa ubicada en una privada en la salida de la carretera Villahermosa-Teapa.
 
Tronó el gobierno en 2012. Tronó el sistema de salud, las partidas para pagos a burócratas y proveedores. Nadie es culpable, a todos los ex funcionarios les fabricaron delitos y los entambaron por persecución política.
 
¿Dónde quedó el dinero?
Como el lonje moco, nadie sabe, nadie supo. Ahora sí, a disfrutar la dolce vita.
 
Negociazo redondo.
 
Ena, Félix y Ariel, desmarcados Me escribe un colega periodista respecto a lo escrito el pasado viernes en este espacio. Dice: “Las diputadas de Morena Ena bolio y María Félix reprobaron la cuenta 2017 de Arturo Núñez, calificada el año pasado. El entonces legislador Ariel cetina no se presentó a la sesión para no avalar la farsa, aunque públicamente reprobó la administración del hoy ex gobernador y las comparecencias de los secretarios del gabinete”.
 
Tiene razón. No se debe medir a todos con el mismo rasero. Aunque vengan del mismo barro, no es lo mismo bacín que jarro.


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