EL COMEJÉN…T

¡Mayans odiado y Granier querido!


Óscar Ariel Escalante Zapata

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Si creíamos que Agapito Domínguez Lacroix, ex director general del ISSET en el fracasado gobierno de Arturo Núñez Jiménez, recordado por la compra millonaria de medicamentos caducos, era el funcionario más odiado por los trabajadores del estado, parece que el nuevo titular, Fernando Mayans Canabal, lo ha superado en tiempo récord. El pasado fin de semana un grupo de trabajadores del estado realizaron una marcha desde la Ciudad Deportiva hasta la Secretaría de Gobierno para exigir la renuncia del ex senador y aspirante al gobierno por el PRD, quien ha declarado recientemente en quiebra al Instituto.

Los manifestantes, quienes fueron atendidos por el secretario de gobierno, Marcos Rosendo Medina Filigrana, se quejan de la deplorable situación en que se encuentra el ISSET, la falta de medicamentos, y si no hay recursos se preguntan: ¿Qué hacen con las aportaciones que les descuentan? ¿Por qué rentan un edificio en más de 200 mil varos? y ¿Por qué el director metió a trabajar a familiares pagándoles altos salarios?

De todas las interrogantes sólo sabemos que la falta de medicamentos se debe a dos razones: las farmacéuticas no quieren surtir mientras no les paguen adeudos anteriores, y las nuevas compras tienen candados que no le convienen a los empresarios; las demás deberá aclararlas el imputado, que a estas alturas ha de estar muy em…, en eso.

Y mientras el doctor es odiado por los derechohabientes, el Químico es querido y hasta requerido para desayunos, piñatas, cumpleaños, bautizos, XV años, bodas, velorios y hasta cabos de año, ¡y eso que no anda en campaña! El pasado fin de semana Andrés Granier fue a un desayuno en el salón de la Sección 44, se pensaba que era con petroleros, pero no, fue con su gente de las colonias populares. Ahí mismo dijo que a sus 71 años ya cumplió su ciclo en política y que hay que darle paso a las nuevas generaciones, además de que no son tiempos; también insistió en que demandará a sus ex verdugos Enrique Peña Nieto y Arturo Núñez Jiménez.

Sin duda que a todo el pueblo le encantaría verlos tras las rejas, pero no de Chapultepec, sino de una cárcel de alta seguridad.



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