TELÉFONO ROJO

Ooootro recorte a la burocracia federal


José Ureña

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La se aplica viene en silencio. Sin anuncio oficial, como se han hecho los ajustes en el aparato gubernamental durante la actual administración federal.

Es un plan muy bien estudiado.

A cálculo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), no han bastado los recortes de la burocracia hechos entre diciembre de 2018 y febrero de 2019. Se fueron eventuales, se cancelaron contratos, se adelantaron finiquitos y de esa manera se aligeró la estructura para entrar en la prometida etapa de austeridad.

Hubo protestas esporádicas, pero se sofocaron bajo el discurso del combate a la corrupción y de los excesos en los sexenios anteriores, lo mismo panistas y y no se diga priístas.

La población adoptó ese lema de austeridad, pero ni así se logró el ahorro de 500 mil millones de pesos pedido por Andrés Manuel López Obrador para sufragar sus programas sociales.

Por ello, la Secretaría de Carlos Urzúa recibió la orden de incrementar las restricciones del gasto público y como ya no hay mucho para recortar, salvo afectaciones a la ya de por sí escuálida -por no decir inexistente- inversión pública, buscó opciones.

CONTRATOS Y SERVICIO PROFESIONAL

El plan está por instrumentarse.

He aquí unos avances: Deshacerse de unos once mil 500 funcionarios medios seleccionados en el pasado con rigurosas pruebas de admisión bajo el esquema del Servicio Profesional de Carrera.

Hablamos, en términos generales, de un tercio de ese personal. Tienen salarios aceptables y, cierto, muchos de ellos han protestado porque se les pretende bajar a la mitad sus ingresos -hablamos de 40 a 50 mil pesos mensuales- y por esa vía se dan renuncias.

Ya empezaron los despidos de ellos.

Pero además hay remanentes en los llamados contratos de honorarios.

En la administración de Enrique Peña Nieto, con sustento en programas y objetivos por encima servicios personales, los acuerdos rebasaron el sexenio. Se hicieron contratos anuales, bianuales e inclusive trianuales, pero penetrarían hasta el corazón del ejercicio presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Como los nuevos funcionarios, los de la 4T creen haber aprendido ya, han decidido deshacerse de esos priístas corruptos entre mayo y junio. No hablamos de personal de ventanilla, sino de capacitado y casi todos ellos con estudios profesionales.

¡Hasta luego!



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