MANIFIESTO

Reto del periodista en la 4T


José Chablé Ruiz

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Desde las primeras civilizaciones la humanidad dispuso como natural la libertad de expresión. Al transcurrir el tiempo, como nacían, crecían y se desarrollaban, las sociedades crearon normas para fortalecer la democracia como forma de gobierno, en la que consideraron la libertad de expresión como fundamental.
 
En el caso de México, está consignado en los artículos sexto y séptimo de la Constitución Política. A tal punto es la protección, que se elevó a rango de derecho humano. De ahí la condena unánime a los asesinatos de periodistas y comunicadores.
 
"No puede haber democracia si no hay transparencia en la información", reitera el presidente Andrés Manuel López Obrador en su contacto permanente con la prensa.
 
El pensamiento del mandatario federal no inaugura un modelo de comunicación permanente —ya lo había hecho cuando fue jefe de gobierno del desaparecido Distrito Federal—, sino que se pone al frente de la demanda de la población ciudadana.
 
Esto es que, en la sociedad de la información de este incipiente siglo, requiere una comunicación de ida y vuelta. Circular. Es un signo de los nuevos tiempos. Una muestra que exige hacer cada día más público, lo público.
 
Transparencia total en una democracia participativa como en la elección concurrente del 1 de julio de 2018. En todo lo que significa la Cuarta Transformación de México ¿cuál es el papel de los medios de comunicación tradicionales y virtuales? De entrada, reflexionar en torno a la emblemática fecha del 7 de junio de 1951. Si esa relación del presidente Miguel Alemán Valdés con los empresarios de la comunicación, ¿en qué benefició al país?
 
En la era del conocimiento, los mexicanos urgen la profesionalización de los medios, en la que incluyen a los usuarios de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
 
Los tabasqueños hacen eco a esas demandas, de tener medios para educar, que rescaten valores y principios a fin de salvar a la sociedad del escándalo y los agravios cotidianos. Ese es el reto de los buenos periodistas, si recordamos la definición del gran Ryszard Kapuscinski.
 


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