LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo porfirista


Carlos Bracho

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Cuando las noticias sobre secuestros, crímenes, robos, fraudes electorales, discursos dobles de algunos políticos, accidentes viales, peculados de funcionarios, etc., llenan nuestra cabeza y no nos queda la menor gana de salir a la calle para no ser otra víctima más del crimen organizado, yo tomo una taza con un café espresso y en el aparato de sonido tengo a Manzanero o a Juanga, y con mi puro habano y unos tres tamalitos de chipilín, y sentado frente a mi ventana que mira al bosque, me digo que mejor es traer a la mente recuerdos gratos. Algo que nos haga olvidar la triste situación en la que estamos metidos todos los mexicas de a pie. Y miren ustedes amigas insumisas, aquí va este que espero les guste: "Porfirio Díaz le encargó, para celebrar el Centenario de la Independencia, al chef francés Sylvain Daumont, preparar un festín para varios centenares de invitados.

He aquí lo que Sylvain pidió para la elaboración y servicio del banquete: 350 camareros, 16 primeros cocineros, 60 ayudantes. Para el consomé y las salsas: tres reses y tres terneras; para la sopa, cien tortugas de mar; 1,050 truchas salmonadas; 800 pollos para risolés (croquetas pequeñas); 400 pavos; 10,000 huevos; 180 kilos de mantequilla; 600 latas de espárragos franceses; 90 latas de hígado de ganso; 400 latas de hongos; 300 latas de trufas; 400 latas de chícharos; 60 kilos de almendras; 160 litros de crema; 380 litros de leche; 2,700 lechugas de las cuales solamente se usarán los cogollos, y diez toneladas de hielo. Y los vinos que tomarían las centenas de glotones invitados eran; 240 cajas de Jerez, 275 de Pouilly, 275 de Mouton Rotschild, 50 de Carton, 450 de champaña Cordon Rouge, 256 de cognac Martell y 700 de agua mineral. Oiga usted, amigo pluscuamperfecto, amiga sustantiva, qué abundancia, qué celebración más fastuosa. El derroche, el dinero del pueblo tirado a la panza de cientos de gorrones, el dispendio universal, las mesas adornadas con cubiertos dignos de un príncipe, y el pueblo mexicano sufriendo, haciendo esfuerzos sobrehumanos para llevar un pan a la boca de la familia, los hijos de los campesinos, famélicos. Lo pantagruélico y delicioso para las familias que poseían todo; el frijol, el chile, el maíz para los pobres. Ante esos contrastes humillantes, debemos recordar también que Porfirio Díaz salió del país el 31 de mayo de 1911, tras el levantamiento de Francisco I. Madero.



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