Entre Números

Al fin la refinería


Mtra. Soraya Pérez

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Apegados a la legalidad, con permisos y con todos los estudios, es como oficialmente el Gobierno Federal anunció que se iniciaban los trabajos de construcción de la Refinería de Dos Bocas; sin embargo, la realidad es otra, una que nos deja claro que ésta sólo será un monumento a la transparencia color chapopote.
 
Ayer, junto con mi paisano, el Presidente, asistí a la ceremonia de la primera piedra de la nueva Refinería; sin duda un acto histórico y de gran relevancia. No obstante, considero que ésta no será lo que promete ser, gracias a la manera en la que se ha ocultado información sobre su factibilidad y se han violentado los procedimientos de transparencia.
 
Siendo particularmente vigilante de su rendición de cuentas, ya que estoy convencida que aquí lo importante es Tabasco, su crecimiento y su rescate del infierno en el que está inmerso. Sin embargo, tras haber realizado más de 100 solicitudes de transparencia pidiendo todos los documentos públicos relacionados con esta obra, se me ha hecho notar, claramente, su inexistencia.
 
Lo que me parece aún impresionante es que, a pesar de esto, las autoridades responsables siguen insistiendo en que el proceso de construcción se está realizando con un estricto apego a la ley y bajo los mejores estándares a nivel internacional; discurso que claramente choca con la falta de transparencia. Por esa razón quisiera sumarme al llamado que recientemente realizó el INAI instruyendo a PEMEX a informar sobre los estudios de impacto ambiental y presupuesto para la construcción de esta obra.
 
Si algo ha quedado claro es que lo que necesitamos es una estrategia integral y responsable que rescate al sector energético mexicano. Es indispensable que los funcionarios encargados del sector le dejen de mentir al Presidente. Insisto, si se tienen los estudios, que se muestren, ya que, de lo contrario, lo que fomentan es la desconfianza y la incertidumbre en lugar de las inversiones y la creación de empleos. Lo he dicho y lo reitero, no estoy, ni nunca he estado, en contra de la Refinería, pero ésta debe de hacerse conforme a la legalidad; así lo exigen los mexicanos, y en particular nuestro Presidente.


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