CURUL 36

Un Tigre contra la corrupción


Leobardo Pérez Marín

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Aún cuando el 20 de febrero, Arturo Abreu Ayala fue designado por el Gobernador, Adán Augusto López Hernández, como titular de la Unidad de Inteligencia Patrimonial y Económica, fue hasta ayer cuando de manera oficial se presentó al llamado Tigre en este cargo, el cual sin duda en tiempos de la Cuarta Transformación será de suma trascendencia, porque no debe haber espacio para la simulación, impunidad y protección para quienes cometan actos de corrupción, así que los servidores públicos deben de poner sus barbas a remojar si no quieren terminar en alguna celda del reclusorio estatal.

"Todo el peso de la ley a aquel funcionario público que no se desempeñe con honradez y probidad", les advirtió el Tigre Abreu, como se le conoce a quien hoy encabeza la UIFE, pero además les dijo que se escuche claro y alto, que nadie volverá a utilizar los recursos públicos en beneficio personal, comprometiéndose a realizar su trabajo sin filias ni fobias y que se investigará hasta el fondo a quienes depredaron los recursos de los tabasqueños, porque esa es la orden del Gobernador, Adán Augusto López Hernández.

Interesante discurso del Tigre cuando señala que "no habrá impunidad para nadie, no se va a permitir que la delincuencia nos siga ganando espacios", ahora sólo falta esperar que en verdad se castigue a quienes en los últimos seis años mantuvieron engañados a los tabasqueños de que no había dinero, mientras se lo llevaban o lo guardaban para su retiro político.

Ojalá este discurso de buenas intenciones sea una realidad, porque entonces habrá llegado a Tabasco la 4T, en donde se castigue a quienes dejan hospitales sin medicamentos, calles con material de mala calidad y obras inconclusas. "México y Tabasco necesitan hoy de la garra de miles de tigres. Miles de ciudadanos", dijo Arturo.

Más que eso, se necesita un Tigre en la UIFE, que tenga la fuerza de un León, la astucia de un Lobo y la inteligencia de Abreu. Que las buenas intenciones se vean reflejadas en castigos severos no sólo a funcionarios públicos, sino también a los empresarios cómplices en muchos de los actos de corrupción.



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