EL TABASQUEÑO

Defendamos a Villahermosa


Héctor Tapia

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• Sólo la sociedad puede evitar la venta del palacio

• Un tonto y un sabio no ven el mismo árbol

 

Hoy, tras una semana de turbulencia social y mediática, la cual coincidió con un artículo escrito en forma de carta abierta por un servidor y que se sumó a la ola de protestas en las redes sociales que repudian la intención de vender el Palacio Municipal de Centro, observo que el presidente municipal Evaristo Hernández Cruz sigue adelante con su intención de construir el nuevo edificio a 13.4 kilómetros de Villahermosa. Veo con preocupación que ni las palabras del Presidente Andrés Manuel López Obrador son suficientes para frenar la ambición de un burdo negocio inmobiliario que le quitará a Villahermosa para siempre un edificio que forma parte de una plaza cívica y cultural con un valor arquitectónico intangible, pero de enorme personalidad e imagen para nuestra ciudad.

 

El Presidente fue claro ante la intención del alcalde: “No se pueden privatizar edificios públicos, no se puede privatizar el agua, no se deben privatizar los recursos naturales”, y también fue nítido al decirle a los tabasqueños:

 

“Hay mucha conciencia ciudadana, ahora sí cuenta la fuerza de la opinión pública, estoy seguro que la gente no aprobaría el que se vendan edificios públicos”.

 

Yo les pregunto estimados lectores: ¿En verdad estamos conscientes de la importancia de defender nuestro patrimonio de la ambición de políticos a los que no les importa traicionar a los que votaron por ellos con tal de embolsarse millones al amparo del poder?

 

El Presidente lo que dice en su respuesta es que tiene que pesar la opinión pública para mostrar con contundencia la desaprobación a algo que afectará para siempre la vida de la ciudad. Es importante entender y atender este llamado hecho por AMLO.

 

Señores presidentes de cámaras empresariales, constructores, médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, maestros, comerciantes, carpinteros, obreros, empleados y amas de casa que viven en Villahermosa: Si hoy no se levanta la voz con contundencia exigiendo un análisis urbano serio que sustente la decisión de vender el Palacio Municipal, habremos sido cómplices pasivos de una pérdida del patrimonio de nuestra ciudad.

 

Más allá del valor del edificio o del terreno que ocupa el Palacio Municipal, su importancia radica en el activo que representa esa plaza cívica cultural ubicada geográficamente -y así lo demuestran los mapas- en las coordenadas exactas del corazón, no de Tabasco 2000, sino de todo el municipio de Centro.

 

Que nos quede claro a todos: Generar un nuevo centro urbano en tierras particulares es un asalto en despoblado a los ciudadanos, es entregar un inmueble público que elevará hasta las nubes el precio de todos los terrenos de esa zona en beneficio de sus dueños y en perjuicio de miles de personas que tendrán que comprar obligadamente bajo sus condiciones.

 

También hay que aclarar que el problema NO es el edificio, el edificio puede ser demolido si la autoridad así lo pretende, pero vuelto a construir en el mismo lugar, porque lo trascendente es preservar el espacio urbano que es de todos, perderlo será un error histórico imposible de componer años después cuando nos demos cuenta, porque esa plaza tiene una función pública importantísima con esos dos edificios -el palacio y administrativo- frente a frente.

 

¿Para qué rayos quiere Galerías Tabasco ese terreno? ¿No les bastó con el regalo que les hizo el gobierno de Arturo Núñez al entregarle las hectáreas que se encuentran frente a las oficinas de Televisión Tabasqueña? ¿Y por cierto, alguien sabe qué se hizo el dinero de esa venta?

 

Si hay una transformación en la sociedad tabasqueña, ésta es la prueba de fuego para mostrarse: una sociedad que muy difícilmente se deja manipular de quien le ofrece espejitos y baratijas, la misma que llevó al poder a Andrés Manuel López Obrador y a Morena. Una sociedad que se informa a través de las redes sociales y los medios alternativos.

 

Es momento de encender ese poderoso motor político que hay en las calles de nuestra ciudad, de hacerlo girar con toda energía para demostrar que ningún gobierno va a imponer su voluntad por encima de sus gobernados. Expresémonos ahora con contundencia, con fuerza, hay que impedir que cualquier político intente verle la cara al pueblo con burdos negocios inmobiliarios que perjudicarán a nuestra ciudad.

 

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Dice un proverbio chino: un tonto no ve el mismo árbol que ve un hombre sabio. Y es cierto, pues mientras para el tonto el árbol puede ser un estorbo y lo manda a tirar, el sabio ve otra cosa, ve la fotosíntesis creando frutos, ve el recuerdo de sus padres, el de sus abuelos y ve también a sus nietos meciéndose en sus majestuosas ramas.

 

¿Con qué ojos cree usted estimado lector que ve el Presidente Municipal de Centro, Evaristo Hernández Cruz el Palacio Municipal? ¿Con los del tonto o con los del sabio?

 

• El tonto ve un edificio feo, viejo y ‘peligroso’ que sólo vale por el terreno.

• El sabio contempla el entorno y mira su importancia como plaza cívica-cultural.

• El tonto se cree visionario al llevarse el poder municipal a una zona donde él ve futuro.

• El sabio comprende de historia, de arquitectura y aprecia la obra en su conjunto.

• El tonto puede no ser tan tonto, sino más bien vivo y piensa en su beneficio personal.

 

Finalmente quiero decirles apreciados lectores, que conviene que echemos una mirada crítica a la sociedad tabasqueña, a los valores que en ella encarnan, a las tradiciones que la marcan, porque son todos estos elementos los que reflejan la política que tenemos.

 

Existe un pensamiento atribuido a un francés llamado Joseph de Maistre quien una vez dijo “que cada pueblo tiene el gobierno que merece”; otro francés, André Malraux lo ha modificado y su resultado es incómodo: “no es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.

 

Recuerde: tontos no son los corruptos, sino los que se dejan robar.

 

 

UN ADAGIO: “La altura del gobernante depende de la altura de su pueblo”. / Napoleón

 



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