LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo Famélico


Carlos Bracho

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El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, dice que es un "hambriento". Así de sencillo. Bueno, me preguntarán algunas amigas insumisas, por qué viene a cuento esta palabra. Resulta que estando en Reynosa, Tamps., presentando uno de mis libros "La lujuria del Gourmet", en donde las comidas pantagruélicas están en todo su apogeo y los platillos en donde las carnes, jamones, verduras y chicharrones se dan el quien vive; en donde la abundancia inunda la cocina y sobran en la mesa, después del banquete, panes, postres, y restos de filetes suculentos todavía. Al terminar la presentación se acercó a mí el doctor Marco A. Bracho Ugarte, que, aparte de ser primo mío, es reconocido como un sobresaliente Gineco-obstetra, y un luchador incansable por tener un México mejor, teniendo para ello a ciudadanos conscientes y desde luego, saludables. Y cuando llegamos al punto de la salud, me entregó su libro más reciente: . Tema que, no sólo a mí, sino a todos los concurrentes nos llamó la atención. Y es que en las cárceles mexicanas están presas muchas mujeres que han robado un pan, que han robado algo de comida para sus hijos, y ello sin algún acto violento o intimidatorio. Y son castigadas como si fueran unas criminales. Y el libro no trata de solapar a quien infringe la ley, sino de ver el fondo, analizar que quien roba sin violencia alimentos básicos para dar de comer a sus hijos, no debería pagar una condena que desintegre aún más al dañado núcleo familiar. El libro contempla un gran número de propuestas para recomponer el tejido social, siendo así, el centro el "indulto a las madres presas por delitos famélicos" y lograr con ello la rehabilitación, la capacitación de ellas para que se puedan integrar completamente a sus barrios, a sus comunidades y puedan hacerse cargo en mejores condiciones de su familia, de sus hijos. El doctor Bracho ha solicitado, por los medios debidos una cita con el Presidente de la República para analizar desde el lado de la justicia este dilema. Todas las lectoras que sientan la angustia de las detenidas por delitos de hambre, creo que estarán a favor de lograr un futuro mejor para las víctimas de este mal, que, la causante de ello, es la pobreza.



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