PALACIO NACIONAL

Germán de Troya


Alejandro Lelo de Larrea

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Hay políticos como arroz, o que se sienten políticos, pero en realidad es pura gente oportunista, arribista, trepadores, convenencieros, sin ideales, sin principios.

Pero hay muchísimos, pero muy pocos, muy pocos políticos con convicción, con ideales, con principios, y en la administración pública lo mismo.

Esta frase, textual, la expresó ayer por la mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando hablaba en general sobre la conducta de algunos funcionarios públicos.

En ese momento, por supuesto que ya conocía de la renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección general del IMSS, presentada dos días antes. No lo nombró. Ni siquiera lo aludió. AMLO no había hecho alguna declaración así en sus 116 mañaneras previas.

Si tal frase se tratara de una descripción de Germán Martínez, se quedaría corta. Quizás habría que llamarle Germán de Troya, la trampa de los adversarios de AMLO para infiltrarse en el gobierno de la 4T.

Desde que en 2017 AMLO invitó a Germán Martínez a su movimiento, le previnieron el historial de berrinches del michoacano. Pocos creyeron que fuera real su ruptura con el ex presidente Felipe Calderón. Y hoy, la realidad lo coloca como el Caballo de Troya.

Quizás algunos votos le atrajo Germán Martínez a la causa de AMLO. Y se los pagaron muy caro: un escaño en el Senado de la República por la vía plurinominal. Seis años de hueso. Ahí habrá de regresar, como lo predijo López Obrador ayer en entrevista, cuando lamentó su renuncia.

No pasará mucho tiempo para que Germán Martínez renuncie a la causa de la 4T. Los berrinches son su naturaleza.

Me aseguran que en el ISSSTE no cantan mal las rancheras.



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