EL TABASQUEÑO

Carta pública a Evaristo


Héctor Tapia

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 Señor Evaristo:

 

Me dirijo a usted con preocupación y azoro por el reciente anuncio que su administración ha hecho de trasladar el Palacio Municipal a la zona de Al­tozano -ubicada a 13.5 kilómetros de la ciudad- y demoler el actual edificio, una pieza de arquitectura importante en lo que desde su planeación fue concebido como un centro cívico cultural y por lo tanto el corazón de Tabasco 2000.

Escuché con detenimiento los argumentos que usó para justificar el arruinar ese paisaje arquitectó­nico, el cual desde su origen estaba formado por una gran plaza, la Fuente de Pescadores, el Reloj Floral -que ya fue arrancado del lugar- y el Planetario.

Todo el conjunto forma parte de un desarrollo urba­nístico moderno, ícono de la ‘nueva’ Villahermosa y al que usted le pretende dar una estocada por motivos priva­dos no muy claros y públicos nada relevantes.

Usted menciona -con una falsa prosa esperanza­dora- que hay “que evolucionar, abrir nuevos caminos, marcar nuevos rumbos” e intenta endulzarnos el oído hablando de construir “un edificio moderno, inteli­gente”, pero finalmente acaba confesando una rea­lidad: la burocracia municipal es tan obesa que más de la mitad de las oficinas operan gastando nuestro dinero en rentas porque ya no caben en el edificio.

¿Y si mejor acaba usted con tanta aviaduría municipal? Le pongo un ejemplo: Ese Instituto de Energía que creó su administración -y en el que puso al frente a Ricardo Decle-, consumirá este año un presupuesto anual de 143 millones de pesos y ha reportado vía transparencia que su única labor en estos siete meses ha sido ¡realizar los pagos de recibos de energía eléctrica ante la CFE!

¿Así cómo? No hay edificio que tenga espacio para tanto vividor con sueldo.

Le exijo como ciudadano que ponga fin a esta lo­cura y que mejor se ponga a atender a las comunidades que no tienen agua, o a darle solución a tantos proble­mas que hay en las colonias de Villahermosa por fallas en la recolección de basura o calles en pésimo estado.

Le recuerdo que usted fue electo para admi­nistrar este municipio y no como un agente inmobiliario interesado en andar vendiendo terre­nos que NO son suyos, aunque quiera disfrazar su interés en la venta con un ‘comité ciudadano’.

¿Cómo que hay cinco empresas interesadas en comprar nuestro palacio municipal? ¿Y a qué hora nos consultó usted si lo queremos vender? ¿Quién le dio permiso de iniciar negociaciones? Me parece que usted ha olvidado que es un empleado nuestro y que quienes votaron por usted lo pusie­ron ahí para que cuidara nuestros intereses, no los suyos o los de pequeños grupos de empresarios.

¿Ya se imaginó usted qué harían esas empresas con el terreno del palacio? Porque aún con esa absur­da cláusula de que quien compre tendrá que respetar la Plaza de la Revolución, imagine un Cinépolis funcionando ahí, justo frente al Centro Administrativo de Gobierno. Nuestros cuatro próceres de la revo­lución y la democracia hechos de bronce conviviendo con el olor a palomitas y refrescos de cola. No faltará el gerente de sucursal que quiera poner un display con la película de estreno a los pies de Madero en vez de las tradicionales ofrendas.

¿Y si es un centro comercial el ganón del terreno? Entonces la cosa cambia, porque esas gigantescas esta­tuas de nuestros héroes patrios bien podrían convertirse en maniquíes. Piense en cómo se vería Venustiano Carranza con un look de verano, vestido con bermudas, camiseta con figuras de palmeras y gorra para el calor.

No me burlo señor Evaristo, le pongo ejemplos para que por fin se dé usted cuenta del tamaño de sandez que está intentado hacer. Yo, francamente le confieso que estoy desconcertado por su conducta errática, iracun­da y soberbia, llena de acciones ajenas a las de un buen gobernante, y si no me cree repase usted conmigo:

Marzo 2019: Ordenó usted arrancar con un so­plete los puestos de periódicos de los voceadores de la ciudad, afectando con ello a decenas de periodiqueros.

Abril: Endeudó usted al ayuntamiento con 140 millones de pesos más, para presuntamente comprar lámparas, cuando apenas hace un año la administra­ción pasada gastó $200 millones en el mismo concepto.

Abril: Pagó usted 10 millones de pesos para rentar albercas de plástico que fueron colocadas durante una semana en algunas colonias y además, la empresa Eventos GYM, S. de R.L. de C.V., a la que supuesta­mente le pagó ese dinero tiene domicilio fantasma.

Mayo: Anunció usted que está en análisis incre­mentar el costo del agua potable en el municipio, la quiere pasar de 87 centavos a más de dos pesos por metro cúbico, esto, a pesar de la mala calidad del líqui­do que distribuye el SAS.

¿Y qué me dice usted de la forma como se compor­tó con los dos ciudadanos, que hartos de sus mensua­les disparates le reclamaron por su mala actuación? ¿Qué hombre inteligente o político serio le grita y se pone al tú con un ciudadano?

Tome usted esta carta como un reclamo, la escri­bo consciente de cómo se le indigesta la crítica, a ver sino recibo el mismo trato o peor.

 

• • •

 

Estoy seguro que no lo sabe o ni le interesa, pero hace 55 años, en 1964 fue demolido el primer palacio municipal que tuvo esta ciudad y que se encontraba ubicado a un costado del Templo de la Inmaculada Concepción, conocido popularmente como ‘La Conchita’. Ese mismo año se inició la cons­trucción del nuevo recinto en el sitio que ocupaba el mercado municipal frente al Parque Juárez.

Como a nuestros políticos los palacios parecen quedarles pequeños, en 1982 el gobierno de Leandro Rovirosa Wade incluyó un nuevo edificio muni­cipal dentro del complejo urbanístico ‘Tabasco

 2000’ el cual ocupó en sus inicios 9 millones 68 mil 163 metros cuadrados, adquiridos de los predios que albergaron al antiguo aeropuerto de Villahermosa y las fincas El Encanto, Santa Gertrudis y El Espejo y con un costo superior a los 591 millones de pesos de aquellos años.

Fue así que ese edificio del que ahora usted pre­tende deshacerse se mudó del centro para ocupar un área de 7 mil 600 metros cuadrados en donde hoy se encuentra, obra que por cierto costó 250 millones de aquellos pesos, dejándole su anterior espacio a la An­tigua Biblioteca del Estado, la cual también había sido demolida de su lugar y arquitectura original ubi­cada en una parte de lo que hoy es Plaza de Armas.

Pienso que con esta vieja costumbre de nuestros gobernantes de derrumbar edificios y volverlos a construir en otro lugar ¡no crecemos! Seguimos siendo la misma ciudad pequeñita en servicios pero eso sí, llena de edificios ’nuevos’ y con buen número de pingües negocios.

Por eso decidí escribirle esta carta señor Evaris­to, porque considero que la generación de tabasque­ños a la que pertenezco no debe ignorar y menos ser apática o indiferente ante las acciones que toma el gobierno municipal que usted encabeza.

Por la falta de interés y preocupación de nuestra sociedad en el pasado es que gobiernos como el de Carlos A. Madrazo arrasaron con los edificios del verdadero centro histórico de Villahermosa, sin pensar o sin importarles que con ello se iban nuestro origen y pasado. Hoy circulan en las redes sociales con una gran nostalgia bellas postales de una ciudad colonial que padres y abuelos añoran pero que ya no existe porque no la defendieron.

¿A poco no le asombra a usted la belleza de los edificios públicos de ciudades como Querétaro, Mérida, Campeche o Chetumal? Con una ar­quitectura cuidada que las hace ver majestuosas. Pues eso se logra respetando lo que ya se cons­truyó y más si se hizo bien, de manera ordenada, pensada y no como una ocurrencia.

Le escribo porque me importa y preocupa el destino del municipio de Centro, el lugar donde vivo y han nacido mis hijos y a los que me gustaría heredar una mejor ciudad.

Entiendo perfectamente a Gustavo Lastra y a su familia, ellos son empresarios comprometidos con Tabasco y prueba de ello es Altozano, un desarrollo al que le apostaron y que les ha costado consolidar como ellos quisieran. Pero usted Eva­risto tiene que privilegiar ante todo el bien común por encima del bien particular, aunque sean ricos y pesen más que los miles de pobres de este municipio.

Me entristece ver que mientras en las calles los ciudadanos de a pie muestran su descontento por su acción de una manera desarticulada, no aparecen líderes que los conduzcan para que alcemos la voz en grupo.

¿Dónde están los líderes sociales? ¿Dónde están los empresarios? ¿Dónde están los acadé­micos? ¿Dónde están los ciudadanos organiza­dos? ¿Dónde están los medios de comunicación abriendo sus espacios? ¿Dónde quedó Telerepor­taje y su voz de pueblo?

Finalmente quiero aclararle que yo no soy enemigo de usted, soy un crítico de usted que no es lo mismo y por esta razón es que le pido que en lo que resta de su trienio piense que en este momento usted tiene un privilegio al que pocos acceden, que es el de hacer un bien a su munici­pio, a su estado, a su país.

Y que eso no es poca cosa, es dejar un legado que provoque el orgullo de sus hijos y de sus nietos. Piense bien que antes que satisfacer sus necesidades inmediatas que posiblemente puedan hacerlo un hombre muy rico, está la posteridad. ¿Quiere usted ser recordado o borrado y tirado al basurero de la historia de Tabasco?

Usted decida.

 
 
 
 
UN ADAGIO: “El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores". / SIMÓN BOLÍVAR


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