ANALISTA

El arte como política pública


Óscar Gómez Cruz

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APOYAR EL ARTE DEBER SER PRIORITARIO PARA LA 4T.
 
En los países más avanzados del mundo, la inversión en museos y centros culturales, y con ello, la atracción de colecciones provenientes de las exhibiciones más importantes del mundo, se ha convertido en una política pública prioritaria.
 
Esto, a pesar de no ser rentable de forma inmediata, es decir, no se esperan retornos o utilidades de ello, incluso es una maravilla salir tablas o estar en un punto de equilibrio.
 
Los museos más importantes del planeta son deficitarios. Reciben millones de visitantes al año, pero los costos de manutención de los inmuebles son muy altos, debido a requerimientos sumamente especializados, tales como el cumplimiento de estándares específicos de temperatura, iluminación y humedad, los cuales son tan estrictos e involucran tal inversión que, a pesar de los ingresos por el cobro de entradas de los visitantes, hay que ponerle más dinero.
 
A eso sume usted el pago enorme por seguros de las colecciones permanentes e itinerantes, así como el desembolso en personal de seguridad, alarmas, sensores de movimiento y personal especializado para el manejo de obras de arte, incluidos curadores, embaladores, expertos y expertas en mantenimiento y restauración de arte.
 
El arte es fundamental para fomentar la industria turística y aquellas relacionadas, además de formar parte de uno de los principales activos en la construcción de marca de un país, estado o ciudad.
 
Para muchos gobernantes, éste se encuentra muy atrás en la lista de prioridades, en virtud de la situación de pobreza e inseguridad que se vive en países en vías de desarrollo como México. Pero estos problemas tienen como causa el deterioro del tejido social y la pérdida de valores.
 
El arte es un aliado poderoso para el complemento educativo, de formación y de cambio de visión del mundo de la sociedad.
 
Apoyar el arte debe ser una política prioritaria para la 4T. Desde no disminuir los presupuestos operativos de museos y centros culturales, hasta pagarle de manera adecuada a todos los involucrados en el proceso. Ahorrar en este rubro significa gastar después esos recursos en balas.
 


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