TELÉFONO ROJO

Guardia Nacional: contra la Constitución y derechos humanos


José Ureña

Sería la violación total.
 
Violación de la Constitución General de la República y de los derechos fundamentales del ser humano.
 
Así interpretan los partidos de oposición, en especial PAN y PRI, si pasa el proyecto de leyes complementarias como las quiere el gobierno
 
Atrás de ellos van, obvio, PRD y MC, negados a dar avales inconscientes a la actual administración.
 
Y por supuesto, también la CNDH de Luis Raúl González Pérez, llamada a ser contrapeso del Poder Ejecutivo en muchos sentidos.
 
La oposición se da en el momento oportuno, durante la discusión de las leyes reglamentarias para la operación de las Fuerzas Armadas vestidas de civiles con un nombre nuevo: Guardia Nacional.
 
Y cuando, so pretexto de ir tras la paz perdida sexenios atrás pero más agraviada en el último semestre, se pretende darle todos los poderes en todas las circunstancias.
 
 
CONSENSO EN RIESGO
 
El tema es de fondo.
 
En busca de eficiencia, de resultados, se pretende actuar contra disposiciones específicas de la llamada Carta Magna para garantizar el Estado de Derecho.
 
Hay muchos elementos. Por ejemplo, dizque para ir contra la delincuencia organizada, el gobierno actual pretende aplicar la extinción
de dominio sin juicio, sin ninguna demostración de culpa.
 
En los hechos, la vieja máxima villista de mátenlos en caliente o mátenlos y después virigüen.
 
Aunque, en reflexión de hechos publicos, no hacen falta leyes reglamentarias porque se ha aplicado en circunstancias específicas como la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
 
Y si no es la vía jurídica, es el índice mediático para desacreditar y declarar la culpabilidad de políticos, sea Alfredo del Mazo, Guillermo García Alcocer, José Narro, laboratorios o lo que se atraviese.
 
Por eso la oposición señalada -PRI, PAN, PRD, MCno quieren aprobar la extinción de dominio sin previo juicio.
 
Y ya se verá si acepta otras disposiciones -aunque Morena no los necesita- como uso de fuerza, leyes de la gendarmería o registro de detenidos, donde por cierto hay menos resistencia.
 
Las formas son lo de menos: hubo un pacto de caballeros de sacar las leyes reglamentarias por consenso.
 
Pero no lo hay.


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