CASCARA AMARGA

La Batalla de Puebla


Laureano Naranjo Cobian

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ESTA CÉLEBRE BATALLA, HA SIDO NARRADA EN MÚLTIPLES OCASIONES A TRAVÉS DE LOS AÑOS.
 
Desde niños, los maestros nos enseñaban a conocer este hecho histórico que cubrió de gloria las armas nacionales. 
 
Y es que para los mexicanos tiene un gran significado que enorgullece legítimamente al alma colectiva de la nación. 5,454 soldados a las órdenes del insigne General Ignacio Zaragoza Seguín, de los cuales 2,000 carecían de calzado.
 
Y 4,800 soldados franceses, reconocidos como los mejores del mundo.
 
Que gran batalla. En ocasiones cuerpo a cuerpo. Los zuavos (El nombre zuavo proviene de la palabra zouaoua, referida a una fiera tribu bereber de Kabylie, en las montañas de Argelia, que en la década de 1830 había entrado al servicio del ejército colonial francés) peleaban como leones pero los chinacos eran más intrépidos y los derrotaron aquella mañana del 5 de mayo de 1862.
 
Los fuertes de Loreto y Guadalupe resultaron inexpugnables para los mejores soldados del mundo.
 
Dos meses antes de la batalla el Presidente Benito Juárez había visitado Puebla para pulsar el estado de ánimo de los soldados del Ejército de oriente. Juárez habló a los defensores: “soldados, en vuestros denodados pechos más que en los fuertes que circundan esta ciudad, tiene la republica cifrada sus más preciosas esperanzas.
 
La patria os ha mandado aquí para combatir los primeros, defendiendo su honor, su independencia y sus hermosos destinos; para mostrar una vez más todavía a sus injustos y pérfidos invasores, que México es grande, libre y digno de serlo, aunque otra cosa pregone un puñado de ilusos, de agiotistas y de traidores.”
 
Así hablaba el patricio de Guelatao. Y es que en esa batalla inmortal, quedó grabado para siempre el temple y el valor de los mexicanos cuando de defender a la patria se trata.
 
Por azares del destino, el insigne general de 33 años, Ignacio Zaragoza, falleció a los tres meses de haber dirigido ese hecho histórico que aún conmueve a la Nación.
 


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