TELÉFONO ROJO

El memorándum que guiará la educación


José Ureña

Ayer quedó claro: A falta de ley y norma constitucional, un memorándum guiará la política educativa del sexenio al menos en los próximos meses.

-No hay manera de objetar esa vía -le aseguraron a Andrés Manuel López Obrador- y él lo creyó.

¿Quién la abrió? Una investigación entre actores y gente informada del equipo gobernante permite armar el rompecabezas. El primer dato confirmado es el siguiente: Ni la intención ni el memorándum pasaron por la oficina natural según la estructura conformada por el tabasqueño, la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal.

Andaba fuera del país. En su ausencia, López Obrador consultó a tres colaboradores muy cercanos para saber cómo podía evadir el compromiso constitucional de aplicar la reforma educativa del sexenio anterior.

Cada uno le dio su respuesta. Así se llegó a la idea del memorándum de marras -Es el último de los recursos en materia administrativa -me dijo un involucrado-. Arriba están los convenios internacionales, la Constitución, las leyes orgánicas, los reglamentos internos, los contratos, etcétera.

-Pero con menos valor jurídico -acoté.

-Dejémoslo en una medida administrativa, casi a nivel de manifiesto político.

UNA MEDIDA ADMINISTRATIVA

El tema es: ¿Quién le dio sustento? Los datos apuntan a Bucareli, hacia la Secretaría de Gobernación (Segob), idea lógica porque ahí despacha una ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero.

La siguiente pregunta:

¿Cómo convencieron a Andrés Manuel López Obrador de retar, a ojo de muchos, a la mismísima Constitución? La respuesta de uno de los consultados por el de Macuspana:

-Usted es jefe de la administración pública federal.

Mientras sea un memo administrativo, usted tiene esa facultad y no viola ningún mandato.

Con un agregado:

-Usted no está dando ninguna instrucción a los otros Poderes, el Judicial y el Legislativo… no está abrogando ninguna ley.

En descripción interna, el asunto se limita a una instrucción administrativa.



Columnas anteriores