LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo al centro de la Ley


Carlos Bracho

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Creo que es tarea necesaria hacer señalamientos a las posibles fallas u omisiones en la que los políticos pueden caer. Esa labor periodística, creo, puede ayudarlos a la comprensión de su actividad, o a tener una mejor vision de los hechos y de las acciones que, según el cristal del escritor, contienen esas faltas. Dicho ésto, señalo que la Educación en México, a lo largo de la historia, ha tenido altas y bajas. En años pasados, la Iglesia Católica entabló querellas contra el sistema educativo nacional. Luego, en el sexenio pasado, una nueva ley fue votada y aprobada.

El CNTE, desde ese entonces, ha luchado para que sea abrogada, dado que, según ese sindicato de maestros, y con el apoyo intelectual de muchas organizaciones, contiene una forma de entrega de muchos valores a sectores empresariales. Con el arribo del nuevo gobierno, se logró echar abajo esa ley. Ahora, la Cámara de Diputados aprobó una nueva ley que provocó el rechazo total de los maestros disidentes. Han anunciado que seguirán en la lucha por todo el tiempo que sea necesario. Arguyen, y también muchos estudiosos del tema, que es "la misma gata, nomás que revolcada". Señalan que en su articulado, en su todo, se trasluce el hecho de querer privatizar la política educativa. Por ejemplo, los procesos de gestión escolar están inspirados en los mandos empresariales; criterios de fines educativos están inspirados en la "eficiencia"; se traduce que se pueden contratar servicios escolares a entidades privadas. En términos generales, su lectura arroja el que se pueden abrir las puertas para la presencia empresarial en la política educativa. Usted, lectora insumisa, que ha estado al pendiente de todo lo relacionado con este "affaire", sabe que el camino que se ha recorrido ha estado plagado de dimes y diretes. Sí, porque el gobierno había comentado que se "abrogaría" la ley vigente en ese momento. Y con el paso de los días se ha visto que no se ha abrogado, sino que se le hicieron cambios, enmiendas y correcciones. Falta el aval de la Cámara de Senadores. ¿La aprobarán tal cual se la envió la Cámara Baja? ¿Tratarán de enmendar el entuerto? ¿Evitarán, con una lectura más a fondo, de causar más desgastes gubernamentales y encuentros con los maestros disidentes? La moneda está en el aire.



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