DOBLE FILO

Niños de Tabasco, ¡perdónennos!...


Homero T. Calderón

Hoy es día 30 de abril y celebramos a todos los niños de Tabasco, de México, del mundo. En lo particular lo hago desde un prisma que me duele. Una estadística actual dice que tres de cada diez niños son maltratados, sustraídos de su casa, vendidos como mercancía barata, desaparecidos, violados y asesinados. Es una estadística aterradora, porque el ser humano dejó de ser humano.

Se perdieron los valores en la familia. La violencia llegó a nuestra casa silenciosamente y atacó lo más débil y tierno que tenemos: nuestros bebés. Un niño desaparecido es un dolor que se empoza en el alma. ¿Entiende usted el dolor, el terror de un niño cuando manos perversas, malsanas lo arrancan de los brazos de su madre? Tenemos que salvar ese niño y hacer de él al nuevo hombre.

Sólo tenemos que preguntarnos: ¿por qué está el crimen organizado en Tabasco y mata nuestros niños? Porque tiene que atender a su clientela tabasqueña adicta a las drogas. Si no hubiera adictos y viciosos en Tabasco, el tráfico de estupefacientes y drogas no existiría. Está aquí porque necesita proveer a nuestros drogadictos. En Huimanguillo, un comando armado atacó a una familia, tres adultos y dos niños fueron acribillados a tiros. El niño de dos años murió. Y la niña de apenas once años de edad sobrevivió. Convendría preguntarse, ¿cuál será su destino ahora sin padres? ¿Qué culpa podrían tener dos bebés de las imbecilidades de sus padres? Es horrible pensar en ésto.

En el Tabasco HOY hay casos específicos.

Es triste cuando un niño muere. La sociedad tabasqueña sin embargo es insensible y negligente, hasta que la desgracia entra en su casa. Aún así, hoy es el DÍA DEL NIÑO. No es una fecha cualquiera. Estamos celebrando que hoy tenemos una nueva sociedad de niños que pueden salvarnos de todas nuestras torpezas.

Los niños de hoy son esa débil luz que necesita cambiar al actual e hipócrita Tabasco. Esos niños deben cambiar nuestra imagen tan brutal, convenenciera y vacía de valores espirituales. Necesitan unir lo que los adultos hemos dividido con nuestros errores. Es una tarea infrahumana, pero los niños tienen ese tremendo poder para cambiarlo todo…



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