VECTOR X

Tabasco: sangre y diversión


Luis Antonio Vidal

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TABASCO VIVE ENSANGRENTADO, PERO EN EL CÁLIDO COBIJO DE ESPERANZAS Y PROMESAS.
 
Innegable es que la delincuencia sentó sus reales y todos los días enseña su poder con ejecuciones o asaltos. Es imparable, pese al esfuerzo que dicen las autoridades realizar para revertir la tendencia y enfrentarse con seriedad a los malandrines.
 
El Tabasco violento e inseguro encabeza la lista de las realidades. El condimento se lo agrega el desempleo. Incontrolable es la espiral en la generación de desempleados. 
 
Ahorcados por la falta de circulante, los empresarios recurren a la reducción de sus nóminas. Es incomprensible.
 
De la mano caminan la inseguridad y el desempleo, ambos tropicalmente enseñorados. Pero en un rincón se vive también el lado multicolor del edén. La feria anual empieza a carburar con todos sus ingredientes de jolgorio y distracción. Que si el desfile de modas, que si el de carros alegóricos, que si la imposición de bandas. Todo el festival puesto en manos de un pueblo aterrado, saqueado y con los bolsillos fuera de los pantalones.
 
Para sorpresa de todos, el equipo de beisbol Olmecas de Tabasco ha tenido un buen inicio de campaña a grado tal de figurar en la mitad de la tabla de posiciones de su grupo. Quizá para algunos sea irrelevante el tema, pero este pueblo netamente beisbolero, también encuentra refugio para sus desdichas en el parque Centenario.
 
Algo de alegría y satisfacción le llevan los peloteros a los aficionados, aunque fuera del estadio las balas sigan repartiendo muertos.
 
Y entre la realidad de la muerte y la algarabía, la esperanza de mejores tiempos se nos pregona a diario en voz de modernos heraldos reales y juglares placeros.
 
Que la refinería es la panacea, que la obra pública se detonará con sus millones de inversión, que el desempleo se derrumbará como naipe por obra y gracia de la divina transformación. Anuncios de mejores tiempos, del paraíso prometido, endulzan los oídos de los tabasqueños en el espejismo del renacimiento de aquel hermoso edén, próspero y sereno. En unos cuantos días, Tabasco seguirá sin paz, pero tendrá flor. Chulada. Pelotero a la bola.


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