DOBLE FILO

Cuatro graves problemas


Homero T. Calderón

El Ayuntamiento de Centro tiene cuatro gravísimos problemas: 1.- Su planeación a corto, mediano y largo plazo; 2.- Cambiar las viejas tuberías hechas desde el gobierno de Carlos A. Madrazo; 3.- La basura, y el 4.- Tremendo tráfico de vehículos.
 
UNO: No sé si el Instituto de Planificación para el Desarrollo Urbano, que dirige Rafael Giorgana Pedrero, tenga capacidad para planear las enormes necesidades de Villahermosa. En realidad su oficina es un refugio de burócratas que –dudo mucho- resuelvan el gravísimo problema, a no ser que tengan escondido por ahí un genio de la planificación.
 
Cuando el gobierno de González Pedrero, el en ese entonces director de SAPAET, Mario R. Pérez Lanestoza (el“Gato”) lo percibió.
 
Planteó a sus ingenieros el calibre del problema. Estos le dijeron: “es necesario cambiar las tuberías, pero hay un inconveniente: si empezamos a abrir las calles del Centro (la Zona Luz incluida), la perrada se nos echará encima”.
 
Inteligente como era, el “Gato” Lanestoza dijo: “ni madres, yo no le entro, que lo haga otro más valiente”. De eso hace 31 años. Pero la tubería ya estaba desde el gobierno de Carlos A. Madrazo (hace 60 años)…
 
DOS: La basura es un problema mayor. El Ayuntamiento de Centro no tiene propiedades urbanas o rurales donde alojar la basura. Lo hace en terrenos rentados. Y a la hora que ha querido adquirir terrenos los dueños elevan “culeramente” los precios de los terrenos, haciendo imposible su compra. ¿Qué pasará en el futuro? No sé, pero Villahermosa tiene desde ahora graves problemas con su basura.
 
TRES: El tráfico vehicular es un inferno que difícilmente se abatirá si antes no se hace cirugía mayor a la ciudad, planificando ejes viales (o rectores). Solamente observe un caso: en el nuevo mercado “Pino Suárez” se resolvió la arquitectura del hermoso edificio, pero la circulación vial no contempló expulsar al horrible transporte público (combis) que tenemos…
 
Como usted verá, se necesita comprensión de la ciudadanía que no tolera nada. Y no creo que le deje mucho margen a Evaristo para que rescate la ciudad…
 


Columnas anteriores