CURUL 36

Los ediles son una calamidad


Leobardo Pérez Marín

VERGÜENZA LES DEBERÍA DE DAR TENER CALLES Y CARRETERAS EN ESAS CONDICIONES.
 
Es increíble la indolencia, irresponsabilidad y la falta de compromiso para gobernar que tiene el edil de Paraíso, Antonio Alejandro Almeida, no es posible que haya tenido casi siete meses para reparar y preparar la zona turística de playas, y por el contrario le haya valido un cacahuate; no sólo por los turistas locales o nacionales, sino por su propia gente, la que espera esta temporada para poderse ganar un dinerito, para poder ofrecer servicios de comidas, aguas y cocos. 
 
La carretera Cunduacán-Comalcalco pésima, ninguna de las dos presidentas municipales: Nydia Naranjo y Lorena Méndez Denis, se han preocupado por atender la demanda de mejores vías de comunicación, pero lo peor es el tramo que va de Paraíso a las playas, parece una zona de guerra, pozas, baches, lodo y ni un sólo foco, no señores ediles, no confundan, la austeridad no quiere decir que dejen de hacer su chamba, tengan un tantito de respeto a la gente que votó por ustedes; vergüenza les debería de dar tener calles y carreteras en esas condiciones, y más aún cuando son localidades claves en el relanzamiento del desarrollo del estado.
 
El señor edil de Paraíso, Antonio Alejandro Almeida, en nada invirtió para poder brindar mejores servicios, de por sí el cierre de Playa Caracol fue un duro golpe para quienes llegan desde los municipios a esta playa; ahora además, no hubo espectáculos de calidad, todo lució vacío, y los grandes perdedores son los lugareños que no pudieron vender sus productos, tuvieron pérdidas, pero eso le importa a nadie, pues lo que realmente importa es esperar los bisnes que traerá la construcción de la Refinería. Toño Caldo olvidó que el gobernador, Adán Augusto López Hernández, sí le apuesta al turismo, razón por la que creó la secretaría del sector.
 
MALA COORDINACIÓN
Valdría la pena que alguien pusiera en cintura a los ediles de Cunduacán, Teapa, Comalcalco, Balancán y Huimanguillo, pues resulta que a pesar de la violencia que se vive en sus localidades, sus directores de la policía municipal se niegan a colaborar directamente con la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana. No quieren sumarse a la estrategia estatal, se niegan porque a sus jefes (alcaldes) los gana la arrogancia.
 


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