ANALISTA

Del Estado Social al Socialismo


Óscar Gómez Cruz

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En los países más avanzados del mundo como Suecia, Finlandia, Dinamarca, Suiza y Noruega, el Estado es prácticamente tu dueño. Es un sistema conocido como Estado Social, en el que la libertad individual por supuesto existe, pero está supeditada en enorme medida a las decisiones que el propio Estado toma respecto a la vida de las personas.

Se basa en un orden colectivo fundamentado en la Ley y en el respeto de la misma, en virtud de que romperla, es sumamente caro y con consecuencias grandes. Adicionalmente, los niveles de escolaridad mínimos superan los 15 años, es decir, prácticamente cualquier ciudadano puede acudir a la universidad, sin importar la situación económica de su familia.

Y ahí no termina, en Suecia, una vez que un joven es admitido en un programa universitario, mismo que es pagado en su totalidad por el Estado, el estudiante recibe una beca de 1,500 euros para sus gastos. Algo así como los apoyos anunciados por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y que han sido tan cuestionados, ya que igualan o superan el salario mínimo de un trabajador, que sí trabaja. El pago de impuesto sobre la renta es altísimo, en algunos lugares supera la tasa del 60 por ciento, evidentemente atendiendo los principios de proporcionalidad, equidad y justicia. Quien más gana, más paga.

En Estados como éstos, las políticas públicas implementadas, son por lo general muy eficientes en lo que se refiere a educación, salud e infraestructura, pero también en empleo. El Estado tiene programas para capacitar en diferentes oficios a sus ciudadanos, e incluso a aquellos que llegan a vivir ahí de manera legal y pasan por el proceso indicado para obtener la residencia.

Pero no todo puede ser tan perfecto, la felicidad no sólo está en el dinero. La familia como núcleo social se desmorona y la vida es tan cara, que muchos jóvenes prefieren no tener hijos y vivir muy cómodamente con el producto de su trabajo. Un Estado Social bajo el modelo escandinavo es difícil si no imposible de replicar en Latinoamérica, por el enorme contraste cultural, educativo y de corrupción que impera en estas latitudes. Pero sin lugar a duda, habrá que buscar un modelo en medio, que no sea un socialismo populista que destroza países, o un Estado Social controlador escandinavo, ni un Capitalismo rampante que nos ha dejado un saldo de pobreza y desigualdad preocupantes.



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