TELÉFONO ROJO

Corrupción: la 4T no sabe por dónde comenzar


José Ureña

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Los dilemas son muchos. El nuevo gobierno lo ha dicho con muchas voces y en todos los foros:

-Nos dejaron un cochinero.

En seguridad, en economía, en educación, en salud y no se diga en corrupción, bandera histórica de AMLO durante su persistente campaña presidencial.

Desde antes de asumir los cargos –y ese espíritu guió el proceso de entrega-recepción- , todos los funcionarios fueron advertidos de encontrar dónde estaban los desvíos.

Se dio inclusive un dato chusco: Cuando el equipo de José Antonio González Anaya dialogaba con el de Carlos Urzúa, se buscaban recursos para sustentar los programas sociales del nuevo régimen.

-No alcanza –concluyeron.

Entonces un integrante del equipo entrante tuvo una pregunta simple: -¿Y dónde están los 500 mil millones de pesos de la corrupción?

Los colaboradores de González Anaya se quedaron con la boca abierta: -No entiendo.

-Sí. Necesitamos esos 500 mil millones para cubrir los programas sociales… ¿En qué rubro los ocultan?

DIFIEREN AUDITORÍA, FISCALÍA Y LA UIF

Hubo muchas escenas así. En ningún lado han encontrado ese arcón de 500 mil millones de pesos, pero prácticamente todos los ex funcionarios de Enrique Peña Nieto son sospechosos y se les investiga por todos lados.

Está claro: La Auditoría Superior de David Colmenares ha hecho cientos y cientos de auditorías y ha presentado más de 900 denuncias de hechos ante la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero.

En otros casos, la indagatoria cae en presunción de lavado de dinero u operaciones ilícitas y el parte se entrega a la Unidad de Inteligencia Financiera de Santiago Nieto. No siempre cuadran los datos ni encuadran los delitos. Se han hecho investigaciones porque la intención es entregarlas a Andrés Manuel López Obrador –y así ha sido en varios casos- para usarlas cuando él crea el momento adecuado. No ha sido posible.

Le comparto datos: Inicialmente se decidió ir contra un ex integrante del gabinete ampliado, un organismo tripartita, pero al cotejar las cifras no daban para exhibirlo como corrupto entre los corruptos.

Ahora se ha colocado en primer lugar al ex director de otro instituto gubernamental, cuya averiguación se consignaría junto con la de un ex secretario de Estado. Falta, claro, la instrucción de ya saben quién.



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