POLÍTICA DE HOY

¿Armados contra criminales?


Samuel Cantón Zetina

Cuando Tabasco consolide las bases de un combate efectivo a la delincuencia, pasarán años, sexenios, antes de poder cantar victoria.

Es indispensable una Policía suficiente en número, capacitada y dignamente remunerada, con recursos adecuados para cumplir con su deber.

Sus hijos y familias, por supuesto, deben estar asegurados.

¿Ya tenemos eso en las corporaciones?

La presencia uniformada, rondines, resguardo de inmuebles estratégicos e iluminación de vía pública -cuando ponen las lámparas, y no se roban el dinero-, inhiben el delito.

Pero no puede haber un elemento con cada uno de los 2 millones 400 mil habitantes del estado.

Las cámaras pueden prevenir ilícitos cuando los malvivientes saben de su existencia y temen ser identificados, aunque también en ese caso pueden desconectarlas.

Resultan, pues, aliadas más confiables ya en la búsqueda de los infractores de la ley.

¿Tenemos ya por todos lados un centro operativo de reacción inmediata?

¿Cuándo podrá la autoridad comprometerse a atender en 14 minutos máximo un llamado de auxilio o reporte de delito?

Como no es posible vigilar a cada ciudadano, hay que monitorear los movimientos de los criminales para neutralizarlos antes.

La Inteligencia implica estudiar su comportamiento para saber dónde están, quiénes son, qué hacen y por qué delinquen, y definir estrategias globales -acercando programas sociales a lugares "criaderos" de malosos- para combatirlos con eficacia y sacarlos de circulación.

Así nos enteramos que son tabasqueños los autores de ilícitos en la plaza, a diferencia de hace dos décadas o más.

Desestimar la investigación es casi enfrentar a ciegas a los pillos, o como en el Viejo Oeste, hacerlo de manera espontánea.

Luego está propiamente el aparato de justicia: los jueces, y la urgente necesidad -demandada por AMLO- de que no haya más corrupción e impunidad tras los fallos, y que la gente lo sepa y lo crea.

¿Milagros? ¡Ni en Jerusalén!



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