EL TABASQUEÑO

Los enemigos de Adán: El tiempo y las capacidades


Héctor Tapia

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• El arranque del gobierno, ni fácil, ni contundente

• Medir cien días, más especulativo que evaluativo
 

 

El tiempo y las propias capacidades de Adán Augusto y su equipo son los principales enemigos de este Gobierno. No hay más. Ni oposición ni adversarios enfrente.

 

Es el reloj que corre de prisa, inmisericorde (seguramente más de lo que quisiera el propio Adán) el que juega en contra y que obliga a pensar en avances, en aciertos y en errores de los primeros cien días de su administración.

 

Medir a un Gobierno por sus resultados o por lo que ha dejado de hacer en apenas tres meses y diez días, es más especulativo que evaluativo, pero a la vez permite hacer un alto y observar qué está pasando.


Ver, por ejemplo, que a pesar de que López Hernández tuvo seis meses para preparar su arranque, no gobierna políticamente al estado, sino sólo lo administra, mientras éste se mueve al vaivén que sopla desde la Presidencia de la República.


Este período de gracia de más de tres meses fue establecido por el Presidente Franklin D. Roosevelt en 1933, y luego se convirtió en una moda que hoy repiten los gobernantes en varias partes del mundo, el cual no garantiza que un Gobierno vaya a salir victorioso ni mucho menos que esté fracasado.


En el terreno de las capacidades, Adán Augusto carga en sus hombros la promesa de campaña de acabar en seis meses con la inseguridad y la violencia que le han heredado. Es lo más apremiante para los tabasqueños, incluso antes que el empleo.


Adán lo sabe y lo hizo una prioridad de su Gobierno desde el 1 de enero, cuando ante siete mil 886 policías preventivos, en su primer acto oficial, les dijo: “Es hora de que haya un golpe de mando y una estrategia adecuada para combatir la inseguridad”.


En esta materia, el Gobierno no ha mostrado avances sustanciales que se puedan medir a corto plazo, por lo que a mitad del tiempo autoimpuesto por el propio Gobernador, la inseguridad sigue siendo la tarea más apremiante, el reclamo al que la sociedad vuelve invariablemente tras cualquier hecho violento que estremece al estado.


Apenas el 21 de marzo anunció sin dar fecha que “en próximas semanas” será puesto en marcha un Plan de Seguridad, el cual al parecer, por el contexto de sus palabras, pretende amarrar con la entrada en marcha de la Guardia Nacional.


Mientras tanto, corren los primeros cien días para cumplir el principal reclamo de los tabasqueños. Podrá haber refinería, pero si no hay seguridad, no hay nada.

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No ha sido un arranque fácil ni contundente. Son muchos los problemas heredados del Gobierno de Núñez -como el de la salud principalmente- que amenazan con convertirse en lastres que no permiten avanzar.


El mensaje de la reconciliación en Tabasco puede confundirse con el de la impunidad, pues aunque se han señalado actos de corrupción como el de la compra de los terrenos de la Zona Económica o las de medicinas en Salud, no hay culpables.


Entonces, hay corrupción pero no hay nombres de los corruptos. Es importante recordar que está por terminar el tiempo para señalarlos como responsables del estado actual de las cosas y que si por reconciliar serán perdonados, entonces se tendrá que asumir el costo.


A casi cien días de Gobierno no hay mucho qué contar. La agenda del Ejecutivo ha girado mayormente en torno a la refinería y a los acuerdos con la CFE para condonarle la deuda a miles de tabasqueños, esta última, una promesa del Presidente con Tabasco y a la que Adán Augusto ha dado seguimiento desde los primeros días en que asumió y se cree pueda anunciar la solución muy pronto.


En cuanto a la refinería, cuando ya se aceptaba que el proyecto arrancaría hasta el próximo año debido al proceso de licitación y a todos los permisos y estudios que se requieren, en su última visita al estado, López Obrador se comprometió a que las primeras obras arranquen en tres meses, lo que ha devuelto el ánimo a los 60 constructores certificados que están listos para ser contratados y generar los empleos que tanto se necesitan.


Más allá de estos temas federales, no han habido grandes anuncios que marquen el despegue del Gobierno, hasta ahora su arranque no ha despertado entusiasmo, a diferencia del de Andrés Manuel en la Presidencia de la República.


Faltan iniciativas propias, programas sociales originales que no compitan ni se dupliquen con los federales, pero que sí ayuden a darle mejor imagen a la administración y no los haga ver como una sucursal de la Presidencia.


Aunque sí se tienen que reconocer algunas acciones de austeridad anunciadas por el gobernador López Hernández, que marcan además de un ahorro, un cambio en la forma de gobernar, alejado del alarde de riqueza o importancia, entre ellas destaco:


La fusión de unidades administrativas y eliminación de ofcinas.
El no uso de autos ofciales ni combustible pagado con dinero público por parte del gobernador y su equipo logístico.
Que se haya dejado de contratar aviones privados y que el mandatario viaje en vuelos comerciales.
Que Adán pague su propia línea de telefonía celular.
Que se haya eliminado la renta de vehículos blindados.
La restricción en el uso de guardaespaldas únicamente para el mandatario, el fiscal, el secretario de Seguridad y el presidente del Tribunal.
También que se hayan cancelado los alimentos pagados para burócratas en oficinas y el de funcionarios en restaurantes.


De acuerdo a los lineamientos publicados el 9 de enero, y que lamentablemente aún no se han transformado en decreto para ser publicados en el Diario Ofcial del Estado, el nuevo Gobierno se ahorrará 2 mil 200 millones de pesos en el primer año.


De todos los proyectos de los que ha hablado hasta ahora el Gobernador, veo como una de sus principales apuestas el fortalecimiento de la infraestructura en la seguridad pública. Dos ejemplos claros: Se espera una inversión inicial de mil millones de pesos para la instalación de un Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5) y están próximas a entregarse 160 patrullas y 20 motocicletas.

También ha anunciado la próxima licitación de un paquete de obras para la construcción de tres distribuidores viales, dos sobre la vía corta a Comalcalco y uno más en Villahermosa, el de El Guayabal, así como un libramiento de 10 kilómetros, que forma parte de las obras periféricas para la refinería de Dos Bocas.


Otro As bajo la manga bien jugado por Adán fue el incremento inesperado de dos mil 092 millones 364 mil 039 pesos al presupuesto estatal 2019, el cual pasó de un tirón de 51 mil 175 millones 882 mil 591 pesos a 53 mil 268 millones 246 mil 630 pesos, dinero extra, del que lamentablemente aún no se ven resultados.

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La presentación de forma abierta de la declaración patrimonial del gobernador fue una acción inédita en el estado, pero lamentablemente opacada por la Secretaría de la Función Pública estatal al decidir subirla a Declaranet en una versión cerrada. Esta semana el gobernador intentó explicar este retroceso en transparencia
acusando fallas técnicas, pero la realidad es que los documentos que amparan en detalle sus bienes siguen cerrados a los ciudadanos en internet.


Este es un claro ejemplo de lo que pudo ser una extraordinaria acción de transparencia, incluso de ejemplo nacional. Uno de esos golpes políticos que pueden ayudar al gobernador a proyectar más su imagen y porqué no, ser considerado ejemplo de un buen gobierno de Morena en el país, pero lamentablemente al no instrumentarse bien quedó reducido a un doble juego, a una simulación de transparencia.


Al gobernador Adán Augusto le quedan poco más de dos mil días por delante para cumplir y entregar cuentas a todos los tabasqueños de lo que hizo con la oportunidad única de contar con el apoyo total de un Presidente de México.


El camino se ve libre, con todo el viento a favor para convertirse en el mejor gobernante de Tabasco de los últimos 30 años. Pero antes tendrá que pasar por una prueba de fuego en 817 días: las elecciones intermedias, las cuales se celebrarán hasta el domingo 6 de junio de 2021, para luego enfilarse hacia el final: el 30 de septiembre de 2024. ¿Logrará Adán la hazaña? Que el tiempo, la Providencia y sus capacidades estén con él.

 

 

 

UN ADAGIO: “Nunca tendremos una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión. Y los cien primeros días son esa primera impresión”. / ALBERT MEDRÁN

 

 



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