TELÉFONO ROJO

Cuatro partidos, el único contrapeso político


José Ureña

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La oposición empieza a entenderse.

Al menos en el Senado de la República, donde la suma de siglas le da condiciones para ser factor de contención al Poder Ejecutivo y de efectividad del Poder Legislativo. Diferente a la Cámara de Diputados.

En San Lázaro el dominio del partido gobernante, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), tiene votos de sobra para actuar a placer e inclusive regalarlos si fuera la ocasión.

Ahí a Morena y sus acompañantes electorales –el PT y la bancada heredada del desaparecido Encuentro Social (ES)- le bastan para sentirse tranquilo. Los demás aliados le dan garantías de aprobar cuanto quieran, sean leyes complementarias o reformas a la Constitución General de la República, donde se exige mayoría calificada de dos tercios del pleno. Suyos son los diputados de ese partido sin identidad llamado PVEM, los independientes, los tránsfugas del PRD, y en casos necesarios los de Movimiento Ciudadano. Integran una maquinaria para aplastar.

LA EXITOSA EXPERIENCIA DE LA CRE

No es lo mismo en el Senado. Es el único dique entre poderes –el Judicial ha mostrado muchas dudas y muchos coqueteos tras la salida de Luis María Aguilar- a las imposiciones parlamentarias del gobierno y su partido. Lo han entendido los principales opositores a Andrés Manuel López Obrador.

Los coordinadores Miguel Angel Osorio Chong (priísta), Mauricio Kuri (panista), Miguel Mancera (perredista) y Dante Delgado (Movimiento Ciudadano) han hablado al respecto.

Aquí dimos un avance, cuando no pudieron contener la designación de Yasmín Esquivel, esposa del empresario José María Riobóo: deberían ver hacia el futuro. -Lo primero será contener a los comisionados impresentables de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) –me dijo Jesús Zambrano, una de las cabezas de Los Chuchos. De momento lo han logrado, aunque les queda de resaca la designación de funcionarios electorales con los cuales no coincidían las cuatro bancadas.

1.- Para muchos será cinismo. Para otros simplemente oportunismo. Pero Miguel Barbosa, candidato de Morena en Puebla por segunda vez, hace campaña con un cartel donde aparece en fuerte abrazo con la panista Martha Erika Alonso. ¿Por qué es incongruente?



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