ANALISTA

¿Sureste flojo?


Óscar Gómez Cruz

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Es común escuchar en nuestro país que "el norte trabaja, el sureste descansa y el centro se lo gasta".

Esta noción de disparidad en la productividad, pero sobre todo en la actitud ante el trabajo, tiene un fondo distorsionado y mal entendido de la realidad.

El norte tiene condiciones de productividad diferentes, eso es cierto, los resultados de competitividad y de aportación al PIB nacional son muy claros. Como ejemplo, en 2017 la diferencia entre el estado que más creció (Baja California Sur 12.4%) con el de mayor caída (Tabasco -8.5%), fue de 20.9 puntos porcentuales. El sureste históricamente ha presentado los mayores niveles de pobreza y marginación, así como de menor distribución del PIB per cápita. Concentra recursos naturales como agua, hidrocarburos y condiciones para la agricultura y ganadería, como pocos lugares en el planeta tierra. Sin embargo, a pesar de ello, los más altos niveles de analfabetismo, concentración de población indígena a los que se desatiende y explota; pobreza, pobreza extrema y marginación, se localizan también en el sureste mexicano.

El norte contra el sur. La eterna historia. Los de arriba contra los de abajo, como un simbolismo. Los ricos contra los pobres.

¿En el norte son muy chambeadores y en el sur muy flojos? No lo creo.

Históricamente, lugares ricos en recursos primarios permanecen pobres. Porque los dueños de los recursos económicos y sobre todo, desarrolladores de tecnología y sistematización de conocimiento, llegan a lugares ricos en recursos naturales, los explotan, los depredan, se van al siguiente lugar y el ciclo se repite, dejando aquellos lugares otrora abundantes, convertidos en basureros industriales con ecosistemas devastados.

El dinero llega y se va. Es la historia de Tabasco. El petróleo y su industria relacionada atraen miles de millones de dólares, que no se notan ni en el desarrollo de infraestructura, ni en la creación de una industria local específica. La corrupción ha sido un factor determinante que ha acompañado este ciclo de no aprovechamiento óptimo. Llegará muchísimo dinero a Tabasco.

La pregunta es, ¿en diez años todo seguirá igual?



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