Entre Números

Licitación sin fundamentos


Mtra. Soraya Pérez

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Sin duda, las malas decisiones tomadas por el Gobierno federal sobre el proyecto de la nueva Refinería, continúan sorprendiéndome y decepcionándome. El adjudicar un contrato de estas dimensiones a través de una invitación restringida y no por una licitación pública, no sólo va en contra de las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales, sino que, además, es mucho más costoso, menos eficiente y merma la competitividad.
 
En primer lugar, supuestamente eligieron a las cuatro mejores empresas del mundo para participar en este proceso restringido; sin embargo, despúes del anuncio, distintos medios de comunicación revelaron que estos consorcios ya habían estado ligados a casos de corrupción en el sector energético. Aunque parezca increíble, la contestación que dio la Secretaria Nahle es que nadie en la industria energética se escapa de corrupción; esto, en lugar de reconocer que el mecanismo que inhibe este tipo de prácticas es precisamente una licitación pública y transparente.
 
El artículo 78 de la Ley de Petróleos Mexicanos establece las hipótesis legales para exceptuar a PEMEX de la obligación de llevar a cabo un concurso abierto, desafortunadamente, ninguno de los supuestos enmarcados en Ley parece encajar con las razones expuestas por los funcionarios. Por tanto, tendríamos que tener a la vista el dictamen de excepción, para poder así entender las razones que los llevaron a tomar esta delicada decisión.
 
Como podemos observar, las decisiones tomadas son equivocadas y van en contra de las recomendaciones internacionales. La COFECE y la OCDE, por ejemplo, han establecido que la competencia efectiva sólo puede mejorar si existe un número suficiente de licitadores con credibilidad y si los funcionarios no limitan la competencia.
 
Ante una decisión sin fundamentos, la única opción que tenemos es exigir transparencia y que haya beneficios tangibles para mis paisanos; por ello, como economista, pero especialmente como tabasqueña, hago un exhorto a las autoridades para que el discurso de un ataque frontal a la corrupción y opacidad, no sea sólo demagogia, sino una realidad.


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