MANIFIESTO

“Ni con el pétalo de una rosa”...


José Chablé Ruiz

En el centro del debate sobre la violencia de género –por las agresiones y maltrato que en toda la historia de la humanidad han sufrido seres o grupos de personas a los que se cree inferiores o débiles– se ubica a las mujeres que, pese a todo lo que se propone para protegerlas, aún son violentadas en sus derechos fundamentales.

No hay día que no se conozcan que las mujeres son víctimas de violaciones, asaltos, asesinatos, "trata de blancas", violencia intrafamiliar, desapariciones, etc.; de ahí la preocupación de asociaciones civiles, instituciones públicas y religiosas por acrecentar medidas para protegerlas, y aumentar la penalización hacia sus agresores.

Aun en estos días en que es común hablar de igualdad entre seres humanos y respeto a sus libertades, de justicia para quienes sufren opresión, y de cuidado al medio ambiente y a especies en peligro, no hemos sido capaces de erradicar de nuestro modo de vida la violencia, del tipo que sea, contra las mujeres, esos seres que dan vida, alimentan, protegen y educan a la especie humana y que, sin embargo, son víctimas de mentes retrógradas, de la cultura machista.

La cotidianidad nos enseña que no avanzamos en el respeto a los derechos humanos, a pesar de los esfuerzos y los recursos invertidos, por lo que hay que intensificar la tarea hasta lograr que ningún ser humano, sobre todos las mujeres, sea víctima de cualquier tipo de violencia física o psicológica.

Está documentado y es reconocido por organizaciones internacionales, que la violencia de género se hace presente en todos los ámbitos de la vida social, económica, laboral, cultural, académica, religiosa y política.

Por ésto, habrá que ponderar los esfuerzos que el IEPC Tabasco hace para sensibilizar a la ciudadanía sobre la "violencia política de género", como la conferencia que dará hoy lunes a las 12:00 horas la magistrada de la Sala Superior del TEPJF, Mónica Aralí Soto Fregoso, en el auditorio del TSJ.

Debemos sembrar en nuestra mente el 'chip' de que a la mujer 'ni con el pétalo de una rosa'.



Columnas anteriores