CURUL 36

Villahermosa, la ciudad olvidada


Leobardo Pérez Marín

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A muchos no les extraña la forma de actuar del ex priista, Evaristo Hernández Cruz como alcalde, porque conocen su manera de hacer política, en donde no le ha importado pisotear los derechos de terceros con tal de llegar al poder; es un hombre ambicioso y lleno de rencores. Sus ex compañeros de partido lo conocen, saben que cuando no gana, arrebata. Hace política a la vieja escuela, en donde no existe la democracia ni el diálogo, sólo imposiciones, el avasallamiento. No es nada nueva esta actitud porril con la que se conduce el edil de la ciudad y que hoy vive los peores días, porque nada ha mejorado, Villahermosa está en el olvido.

Fue así, con esa actitud con la que ordenó despojar a los voceadores de sus "casitas" en las que colocaban sus periódicos. Debe saber señor alcalde que ellos viven de la venta, del trabajo diario, ellos se levantan desde muy temprano sin importar si llueve o sale el sol, sólo buscan ganarse el pan y esa era una de sus herramientas de trabajo. Los empleados del ayuntamiento actuaron como delincuentes, madrugaron porque sabían que ese día era festivo y por eso llegaron en medio de la oscuridad y se llevaron los exhibidores, pero esta es sólo una muestra y ejemplo de cómo actúa Evaristo.

Le estorbaban más 42 exhibidores de periódicos que los cientos de ambulantes que se han adueñado de las calles, de las banquetas, de avenidas; a esos, a los que los empleados de Evaristo "cascarean" cada mes no les hacen nada, viven en la impunidad. Ellos sí tienen para pagar protección, pero voceadores no.

Es cuestión de que deje el lujoso fraccionamiento donde vive y se dé una vuelta por las calles del centro de la ciudad, de Atasta, del mercado de Tamulté, Gaviotas y pueda constatar que después del mundo de cristal donde vive hay una realidad que prometió ver cuando buscaba el voto.

Lleva cinco meses en el poder y lo único que ha hecho es destinar más de 20 millones de pesos para parchar las mismas avenidas de siempre, pero no las calles de las colonias y fraccionamientos donde vive la clase media, esas que aguanten. No hay una sola acción que haya beneficiado a los villahermosinos que sea palpable, no la hay. Habrá que esperar que concrete sus grandes proyectos como el Teleférico para ir a los Chilapas o bien que se lleve las jardineras más cerca de su casa, allá a la avenida Bicentario.



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