POLÍTICA DE HOY

Sucesión de Adán


Samuel Cantón Zetina

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Si ha ocurrido siempre desde el primer día de cada nuevo sexenio, con mayor razón ahora que MORENA gobierna sin oposición. Y a diferencia de cuando se dice que "la caballada está flaca", ésta vez se mira robusta, al menos desde la posición de privilegio que los punteros ocupan en el arrancadero, como resultado de que un tabasqueño despacha como Presidente de México. Existe media docena de aspirantes santuaristas a gobernador para el 2024, y todos ellos, a través de virtuales equipos de campaña disfrazados en nóminas oficiales, u operando por fuera, se promueven desde ahora.

Hay tres grupos, uno integrado por los más cercanos a AMLO: Octavio Romero Oropeza, director de PEMEX; Javier May, subsecretario federal de Bienestar, y la vicecoordinadora del Senado, Mónica Fernández; otro compuesto por precandidatos más identificados con el gobernador López Hernández, y un tercero, de quienes podrían ir "por la libre".

En el segundo figuran Manuel Rodríguez, presidente de la Comisión de Energía de San Lázaro -es "mano" para la candidatura del Centro-, y Marcos Rosendo Medina Filigrana, secretario de Gobierno. Entre los "por su cuenta", el único a la vista es el alcalde represor Evaristo Hernández.

De los "fifí" -son "todo Palacio"-, el favorito es Romero Oropeza, por su cercanía de décadas con Obrador y la importancia de vida o muerte de la empresa que lidera, pero también el que enfrenta los desafíos más grandes, el mayor desgaste ante la opinión pública y presiones constantes de los enemigos de la 4T.

El éxito de su encargo cuelga de un alfiler: tiene que incrementar sustancialmente la producción petrolera (según Forbes, vive el peor nivel en 40 años).

A May lo calificará "Sembrando Vida", y su ambicioso objetivo de emplear permanentemente a ¡400 mil!, programa del que -sin embargo- ya se empiezan a consignar transas.



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