ANALISTA

La maravilla del talento


Óscar Gómez Cruz

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Piense por un momento en algo que a usted le guste o disfrute, y acto seguido visualice a alguien que sea capaz de hacer eso de forma magistral.
 
Piense en Messi, Ronaldo, Federer o Celine Dion, por poner ejemplos de talento desbordado, cada quien en sus rubros. Verlos significa emocionarse, en algunos casos hasta la euforia, haciendo algo con tal nivel de destreza, que hasta pareciera fácil. En lo personal, soy un adicto a ver el talento. Me motiva, me impulsa, me pone en mi sitio y me hace esforzarme cada vez más.
 
Un país debe tener un sistema de identificación temprana de talento, para convertirse en potencia. Después, debe contar con un método bien claro para desarrollar y potencializar a esos talentos, complementándolos con el resto de herramientas que permiten que tanta genialidad no termine por generar desbalances en otras áreas. Ser genio tiene sus desventajas, entre ellas, no ser una persona "normal".
 
En países como el nuestro, esto simplemente no existe. Bastantes problemas tenemos dotando de lo básico a nuestro sistema educativo como para dedicarle tiempo y dinero a identificar a nuestros genios. Y en el camino los perdemos.
 
Porque, o ese talento se desperdicia por no contar con la guía adecuada, o porque de tener posibilidades económicas, migran a otros países donde sí existen becas, entrenadores, tutores o guías para desarrollar al máximo lo que de nacimiento es un don.
 
El talento se transforma en fortaleza gracias al entrenamiento, la formación, la tecnología y la guía para un uso adecuado. El talento en bruto ayuda, pero resulta insuficiente para transformar vidas en lo personal y naciones en lo colectivo. Gallup desarrolló un método para identificar los talentos de las personas. Se los recomiendo altamente. Al conocer sus cinco talentos dominantes, cualquier persona puede enfocarse en potenciarlo y con ello, volverse extraordinario en lo que ya de por sí es bueno, en vez de tratar de ser "algo mejor" en lo que se es malo, resultando siempre mediocre en esa materia.
 
Este es uno de los retos del siglo XXI para nuestro México.


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