CASCARA AMARGA

'Gregorio y Andrés'


Laureano Naranjo Cobian

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"En la Ciudad de México a las 12 horas del día 29 de marzo de 1887, ante mí, Wenceslao Briseño, Juez del Estado Civil, compareció el ciudadano Felipe Godinez, de México, mayor de edad, casado, empleado particular, que vive en la calle de la Mariscala número 3 y dijo que ayer tarde, a las 6, en la casa del ex seminario, falleció de neumonía el ciudadano Gregorio Méndez, de Jalpa, Tabasco, de 51 años de edad, militar, casado con la señora Petra Pérez, del mismo origen; hijo de los finados ciudadanos Quirino Méndez y señora, cuyo nombre se ignora.

Se dio boleta para la tercera clase en el panteón de Dolores. Son testigos los ciudadanos José Liñán y Adolfo Carrasco (…) leí esta acta, la ratificaron y firmó quien supo hacerlo". Este es el acta de defunción del principal héroe de Tabasco, Coronel Gregorio Méndez Magaña, nacido en Jalpa, hoy Jalpa de Méndez, el 27 de marzo de 1836. Don Gregorio, de religión presbiteriana, era un modesto comerciante avecindado en Comalcalco, allí tenía su tienda de abarrotes llamada La Flor Comalcalqueña. Y a un lado de su establecimiento, habilitó un espacio para enseñar música a la juventud del pueblo. El día que decidió levantarse en armas contra el invasor aquel año de 1863, decidió su destino y se convirtió en el héroe de todos los tabasqueños. Un día antes de su levantamiento, se había declarado enemigo de la invasión, el insigne patriota Don Andrés Sánchez Magallanes, nacido el 30 de octubre de 1810 en San Antonio de los Naranjos, hoy la heroica Cárdenas. Don Andrés Vidal Sánchez (que así se llamaba de nacimiento), era leñador de oficio y por haber tomado la suprema decisión de su vida, se convirtió en el gran defensor del Ejército Liberal y Republicano de Don Benito Juárez. Su participación en la Batalla del Jahuactal del 1 de noviembre de 1863 fue decisiva para conquistar el triunfo y derrotar a González Arévalo que venía al frente de los francotraidores.

Arévalo era granadino (Granada, España) y por cierto se enamoró perdidamente de la esbelta y atractiva joven Fidencia Fernández (de ahí la calle Doña Fidencia) la cual lo rechazó rotundamente, pues ella era partidaria de los Liberales y Republicanos, pero esa es otra historia.



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