ANALISTA

Petróleo maldito, petróleo bendito


Óscar Gómez Cruz

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Hay algo peor para Tabasco que tener a Pemex operando en su territorio; y eso es, NO tenerlo.

El petróleo nos hace sentir ricos y cómodos. Y nada peor para fomentar la mediocridad, que quedar atrapados en nuestra zona de confort. Esto aplica en nuestra vida personal y como estado.

En Tabasco se respira un ánimo de abundancia por los anuncios y posterior asignación de recursos para la entidad, debido a la refinería en Dos Bocas.

Eso está muy bien.

Pero veamos:

1) Una refinería es un proyecto muy grande, sí, pero muy especializado.

Para participar en la construcción, más allá de la barda perimetral, se requiere que las constructoras tengan una serie de permisos y certificaciones.

¿Cuántas constructoras en Tabasco cuentan con ello?

2) Sin duda habrá una derrama económica importante en la región y en el estado.

¿Qué proyecto formal se instituirá para que los recursos tengan impacto real en el estado y no se vayan a la Ciudad de México, Monterrey, Houston y otros lugares base de las empresas que vienen, cobran y se van?

3) No contamos por ahora, con la infraestructura para generar clústeres integrados, que provean localmente de servicios a la industria petrolera que se planea.

¿Se presentará en breve una propuesta para contar con lo anterior, a efecto de generar cadenas de valor y economías de escala que nos hagan en realidad competitivos?

Es una gran noticia que lleguen recursos al estado, pero si en esta ocasión se repiten vicios del pasado y ordeñamos la vaca sin reinvertir en más ganado, en 10 años estaremos igual o peor.

Seamos inteligentes y aprovechemos el momento histórico.



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