CASCARA AMARGA

Madero, el apóstol


Laureano Naranjo Cobian

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Mañana 22 se conmemora en todo el país el 106 aniversario luctuoso de Don Francisco Ignacio Madero González, nacido en Parras de la Fuente, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Era cuatro años menor que Don José María Pino Suárez, nacido en 1869. Pero, ¿Cómo era Don Pancho Madero, que alcanzó a derrotar al dictador Porfirio Díaz y ser el Presidente de la Republica?Era fundamentalmente un hombre bueno. Siempre optimista. Noble, tranquilo, franco, dulce y amable en su trato. Habiendo nacido en el seno de acaudalada familia y estudiado en prestigiados colegios y universidades extranjeras, nunca perdió su sencillez. Los peones de la hacienda de su abuelo Evaristo lo trataban como a un amigo y protector. Siendo aún joven, se propuso luchar por las libertades de su Patria y por la democracia. Fue así que en 1908, a los 35 años de edad, publicó su libro: La sucesión presidencial en 1910, donde criticó el dilatado gobierno del execrable dictador Porfirio Díaz Mori. En su momento recorrió todo el país, y fue en Yucatán donde conoció a Pino Suárez, e intuyó que era su alma gemela. El 6 de noviembre de 1911 protestó como Presidente de la República, junto al vicepresidente José María Pino Suárez. Pero ¿cuál fue el error fatal de este gladiador por la democracia que fue Madero? La historia (la gran maestra de los pueblos) claramente nos señala el error cometido: haber dejado intacto el antiguo régimen Porfirista. Tenía que haber sido más enérgico. Prestigiados historiadores dicen que su principal error lo cometió al firmar los Tratados de Ciudad Juárez, aceptando las reglas que propuso el dictador, para dejar en la presidencia a Francisco León de la Barra (porfirista nato) en tanto se realizaban las elecciones presidenciales. Lo cierto es que Madero no logró identificar el gigantesco barril de pólvora que palpitaba en la nación. No logró entender el grito desesperado de la Patria, herida profundamente por tantos años de humillación de la dictadura brutal del hijo de Doña Petrona Mori. Porfirio era un auténtico criminal del que Benito Juárez, que bien lo conocía, dijo en alguna ocasión: "cuídense de Porfirio, porque ese nos mata llorando". Ahora México vive una situación más o menos parecida a aquella de principios del siglo pasado. Si no se toman medidas enérgicas y radicales para terminar con las cabezas principales del antiguo régimen, muchas cosas dolorosas pueden suceder en el país. Yo sé.



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