LOS DARDOS DE BRACHO

¿Qué piensa?


Carlos Bracho

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Los huachicoleros y sus tropelías y sus acciones criminales nos tienen ocupados. Sí, a mañana, tarde y noche por todos los medios de difusión aparecen las tomas clandestinas que proliferan por todos los ámbitos de esta república, que antes era muy mexicana, y por consiguiente los robos del combustible que se practicaban sin ningún problema desde muchos, muchos años atrás. Grave cosa. Y este caso es sólo la punta del iceberg.

Y el otro tema que nos ha tenido "embebidos" por varias semanas, fue el caso del ya famoso capo de capos, el Chapo Guzmán. Un juicio que tuvo lugar en el país vecino, sí, porque aquí en este nuestro Mexicalpan de las Ingratas no hubiera sido posible, tan no lo fue, que tardaba más en entrar a la cárcel que en escaparse de ella. Allá en gringolandia, no, se quedó quieto, se quedó en la mazmorra sin poder pestañear. Y durante los interrogatorios salieron a la luz los nombres de políticos mexicas al que el narcotraficante había "estimulado" generosamente.

Una cierta vez, estando yo echándome unos tequilas en una democrática cantinucha, un compa desde otra mesa me gritó: -Ese mi Brachín, fíjate que si hubiera una auditoría revolucionaria y apegada a derecho, ningún priyista saldría libre, porque todos son inmensamente ricos, sí, pero todo, compa Carlillos, ganado con el sudor de su frente, producto del sueldo de la nómina que como funcionarios honestos les corresponde"- Y el compa, con la cara roja por la rabia, me mandó, pagada, una ronda a mi mesa.

Cuando iba ya rumbo a mi casa, me quedé pensando en lo expresado por el fúrico obrero que sentía vergüenza ante esas lamentables acciones. En cuanto llegué a mi casa, puse el tocadiscos y me serví –ya picado- otros caballitos de tequila blanco, del que raspa. Jorge Negrete me hizo recordar al México en donde todo era nuestro, el petróleo, las minas, las playas, los fertilizantes, las semillas para el campo, el Ejido, el Cine, etc., etc., etc. Y luego puse al Chava Flores: y me hizo reír, pues decía: "A qué le tiras cuando sueñas mexicano…". Me terminé mis caballitos de tequila. Y respiré hondo y profundo. Y me olvidé, por ese día, de todos los males que nos aquejan. Sí, al cabo mañana será otro día. Vale.



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