Vientos Esotéricos

Un cristal dorado: por Derek Rodríguez Brindis


Gaby del Valle

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(Viene del anterior)
Por fin mi mente estaba en paz, y sabía por qué había soñado eso: era el momento de elegir una carrera que me gustara y llenara mis ambiciones, mis expectativas y mi modo de vida.
 
Mi sueño había reconstruido recuerdos de mis conversaciones con mi papá, que murió ya hace varios lamentables años. Yo era muy pequeño, así que tenía archivados muy en el fondo esos preciados momentos, pero la mente que no descansa, mantenía esto para utilizarlo en el momento en que lo necesitara. Y vaya que lo necesitaba, porque últimamente me sentía un poco confuso en relación a lo que quería hacer como carrera profesional.
 
Estaba definiendo mi futuro, y es algo que no siempre tenemos muy claro, por más que lo aparentemos. Pasamos por momentos de absoluta confusión… tanta, que ni siquiera nosotros lo sabemos, excepto cuando algo o alguien nos presiona para precisar lo que queremos para el futuro.
 
Y es que siempre estamos arreglando la vida, al mismo tiempo que la vivimos… la chava, los amigos, la escuela, la tarea. Creo que a veces no nos da tiempo de pensar en un futuro que no vemos, porque estamos atareadísimos en el presente.
 
En semanas anteriores, fue el tema que abordamos en la escuela: la vocación, el futuro, lo que imaginábamos.
 
Sé que en este tiempo no es fácil elegir una carrera, porque somos muchos; porque el país sigue en algo así como una revolución que no puede aún asentarse, pero ahora sí lo sé y por fin tomé la decisión de la carrera a seguir, y si hay algo que me alienta, es que los chavos como yo estamos abriendo brecha, también; estamos al pendiente de lo que pasa en el país, y muy dispuestos a empezar una nueva generación de gente pacífica, productiva, sana y progresista, que busca lo mejor para sí mismos y para los demás.
 
Yo quisiera una vida en paz, sobre todo. Caminar por las calles sin sentirme amenazado ni en peligro. Saber que puedo reír y distraerme, sin que exista alguien acechándome.
 
Quisiera hacer una carrera que sea redituable de forma justa, como la que he elegido, y salir con mis amigos a divertirnos… porque no me quiero casar tan joven como para perderme de la libertad que te da ganar dinero, vivir un tiempo solo, viajar, estudiar y empezar a salir adelante con mi profesión en lo que sigo estudiando algo, lo que me interese, conforme pase el tiempo, como es una maestría, especialización y tal vez un doctorado. CONTINUAR
 


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