ANALISTA

¡Ah carbón!


Óscar Gómez Cruz

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Funciona, pero es arcaico, contaminante e incomprensible en pleno siglo XXI, donde en teoría, salvo el Presidente Donald Trump, el resto del planeta estamos preocupados con el calentamiento global, el efecto invernadero y en consecuencia, la tendencia moral va encaminada a cuidar el único planeta que hasta ahora tenemos.

Los anuncios hechos por Don Manuel Bartlett, respecto a la identificación de personajes de anteriores administraciones relacionados con empresas proveedoras de la Comisión Federal de Electricidad, no sorprenden, porque es sabido que eso sucede tanto ahí como en PEMEX.

Ahora, el cancelar contratos a empresas extranjeras "por conflicto de intereses" al formar parte de ellas, los funcionarios que comento, obliga a que el trabajo que éstas realizaban, se tenga que seguir llevando a cabo.

 ¿Lo harán empresas mexicanas que aun sin contar con la capacidad y conocimiento necesarios serán favorecidas por un destello de nacionalismo mal entendido?

¿Lo harán nuevas empresas extranjeras que sustituirán en TODAS sus vertientes a las que se van, solamente que purificadas por la bendición de facto de la Cuarta Transformación?

Los parques eólicos y las energías limpias son sin duda la mejor opción para no acabar con el planeta, pero no tienen por el momento la capacidad para satisfacer la demanda de energía mundial. Por eso el gas natural es por ahora la mejor opción.

El sexenio pasado se realizaron inversiones importantes para construir gasoductos y se instituyó una política de coinversión con empresas para la utilización óptima de éstos.

La inversión fue enorme, porque el estado de Texas únicamente, cuenta con más kilómetros de gasoductos que todo México.

Se reconvirtieron plantas productoras de electricidad, para dejar de utilizar combustóleo o para alternar el uso de este contaminante y caro hidrocarburo, con gas natural.

¿La "Nueva" solución es el carbón?

¿Es en serio?

Óscar Gómez Cruz
 



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