DOBLE FILO

No se merecía una muerte tan artera


Homero T. Calderón

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Su nombre fue Jesús Eugenio. Pero todos lo conocíamos como "Chuchín" Ramos. Fue genio y figura y –ademásprofeta en su tierra.

Chuchín no tuvo que salir de su pueblo –Emiliano Zapata, Tabascopara ser grande y exitoso. Frente a un micrófono se sublimaba. Y durante muchísimos años su breve trayecto era salir de su casa, ir a desayunar con sus amigos, y después derecho a su programa.

Luego, las tardes silenciosas del Usumacinta, la silla frente a sus amigos y el delicioso néctar de agave. Chuchín vivió intensamente su vida. Apuró el cáliz de la ebriedad vespertina junto a sus amigos y punto. Todo Zapata tenía que ver con él.

Era el clásico antihéroe. Su justicia la ejercía a través del micrófono, pero el pasado viernes fue abatido por las balas de un sicario innombrable.

No se sabe nada de él ni de nadie. Sus victimarios se perdieron en el anonimato del miedo a enfrentarlos. El sábado fue enterrado entre una fila interminable de amigos, Se hace difícil vivir sólo de su recuerdo pero es lo único que nos queda de él.

GRAN AMISTAD

Fuimos "Chuchín" y yo cercanísimos fraternos. Lo admiré porque él no tuvo que ir a lejanas tierras a demostrar que era el mejor. Su área de acción fue la región de Los Ríos. Desde ahí dominó el mundo y sus galaxias. Y lo hizo maravillosamente bien.

Hoy "Chuchín" ya no existe en materia. Sólo nos queda su parte espiritual, esa que nos liga melancólicamente al recuerdo de un amigo que se fue. Que descanse en paz el "brodie Chuchín". No se merecía una muerte tan artera. Que descanse en paz…



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