Altavoz

ANJ, el ídolo con pies de barro


Fabiola Xicoténcatl

Traicionó sus palabras y su propio legado. El 31 de diciembre de 2012, en su ascensión a la Gubernatura de Tabasco, prometió insertarlos al primer mundo. "No he venido a gobernar para ver qué me llevo de Tabasco; he venido a hacerlo para aportarle a Tabasco". Todos le dimos el beneficio de la duda, hasta sus detractores esperaban el milagro con un estadista de renombre nacional en la Gubernatura. El desplome inició desde el primer año. El ídolo con pies de barro caía y caía.

Los culpables de su gobierno eran, primero, el presunto desfalco por parte de Granier.

Luego vino la famosa "curva de aprendizaje", la corrupción galopante de sus voraces funcionarios, y el atraco a las arcas públicas que estaba en su apogeo. Después, la culpa fue de la caída de los precios del petróleo y los imaginarios recortes a programas y proyectos. Aunque año con año vimos que el presupuesto federal oscilaba entre 38 y 50 mil millones de pesos.

En diciembre de 2014, al ver el desaseo con el que se manejaba el "pulcro estadista", su Tesorero Víctor Lamoyi Bocanegra prefirió darle las gracias y decirle adiós. Fue cuando entronizó a Amet Ramos. La debacle estaba en camino. Un año después, el secretario de Gobierno, Raúl Ojeda, hizo lo propio y le dijo adiós.

En seis años las plagas de Egipto le cayeron Tabasco, con el primer lugar en todo lo malo de México: inseguridad, desempleo, secuestro, homicidios, asaltos a transeúntes, robos a casa habitación, de vehículos, abandono a la infraestructura, falta de inversión, cero fomento al turismo, abandono a la vialidad, accidentes automovilísticos, corrupción, etc, etc.

Lo demás es de dominio público. La tragedia hospitalaria, la falta de pagos de aguinaldos y la huida de noche, por la puerta trasera. No terminamos de asimilar una sorpresa sobre el desfalco de Núñez y su grupo, cuando nos impactan con otra noticia peor. El secretario de Finanzas, Said Mena, calcula que el desfalco a las arcas de Tabasco oscila entre 3 mil 500 mdp, pero podría aumentar, se siguen haciendo las revisiones del estado financiero que guarda la administración estatal. En 2018 Núñez dejó de pagar a la CFE el consumo de energía de los edificios gubernamentales cuya deuda llega a los mil 400 mdp. La cifra de los adeudos podría triplicarse conforme pasan los días y se descubren más cosas. Ese era el "gran" estadista que nunca pudo gobernar.



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