Altavoz

Salvemos a Villahermosa


Fabiola Xicoténcatl

Lecturas: 1601

Nada ha cambiado en Villahermosa, al contrario. La ciudad está cada vez más horrenda, insegura, abandonada, enmontada, oscura. Algunos brochazos, pero nada que aplaudir y menos celebrar.

El abandono miserable en que la mantuvieron por seis años el Gobierno Estatal y los dos municipales con, por lo menos, cinco corruptos y mediocres alcaldes, va a ser difícil de remediar en lo inmediato.

Este "milagro" sólo podría ser posible con una suprema voluntad y eficiencia que está por verse. Nada ha cambiado. Todo sigue igual. Semáforos destartalados, la ciudad a oscuras con un sálvese quien pueda cuando cae la noche, y los baches ni se diga, hay mil por calle y cuadra. No hay manera de que tapen esos horrendos hoyancos que nos cuestan tanto dinero a la hora de reparar nuestros vehículos. Señalización, ni sus luces. Estamos en plena prehistoria en ese rubro. Y los pocos que existen se caen a pedazos, cubiertos de cáncer.

Alcantarillas rotas, destartaladas, en algunas las aguas negras brotan al ras del suelo. Las banquetas igual de destartaladas. Sigue prevaleciendo el deficiente servicio de agua potable; las calles llenas de basura; los puente peatonales se 'deshishalan' de podridos; los pasos a desnivel a puntos del colapso; los puentes Grijalva y Carrizal, intransitables y llenos de hoyancos: es una verdadera odisea cruzarlos sin caer en un hueco.

Y de la vialidad, ni hablar. Ese es punto y aparte. El servicio de transporte urbano, peor que nunca; los taxistas, cumbieros, pochimovileros y conductores particulares se dan un "quién vive" para ver cuál de todos ellos es el más abusivo. El Centro Histórico o Zona Luz, ni se diga. Es el paraíso de los ambulantes, de las fritangas, del pirataje, de los taqueros que han impuesto a chaleco, con la complacencia de las autoridades, la moda de taquerías ambulantes, que circulan sahumando la ciudad.

Los olores repugnantes a aceite rancio y orines, a la orden del día. Y la visualización espantosa con las calles de Los Portales de Madero completamente cooptadas por el comercio informal. Y si se va uno a las colonias, el abandono es terrible, espantoso, miserable, ruin y abyecto. Ahí sí se les pasó la mano a los alcaldes.

Y si nos vamos a las poblaciones de la zona conurbada, lo que ahí se ve es inenarrable. El tiempo se acaba. Hay que redoblar esfuerzos. Lo merece nuestra ciudad. Hay que quitarle esa mala imagen de Villahorrenda. ¡No le den al traste a todo lo ganado el uno de julio!



Columnas anteriores

visitas