ANALISTA

Política de austeridad


Óscar Gómez Cruz

Lecturas: 1647

O ¿AUSTERIDAD COMO POLÍTICA?, SE ESCUCHAN CASI IGUAL PERO NO SIGNIFICAN LO MISMO.
 
El terminar con los excesos en todos los poderes y niveles de gobierno es algo necesario, urgente y bien recibido por cualquier persona a la que le importe México.
 
Nos acostumbramos a lo largo de los años a ver como "normal" un despliegue de recursos alrededor del poder: escoltas, asistentes, aviones privados, helicópteros, oficinas, celulares, camionetas incluso blindadas, personal de apoyo en casa de funcionarios y un largo etcétera.
 
El abuso debe terminar.
 
Pero limitar la productividad por recortes parejos sin análisis y estudios formales es otra cosa.
 
Es implementar la austeridad como política, y eso es contrario al desarrollo y al avance como personas y como sociedad.
 
Es pensar en el corto plazo y en chiquito, creyendo que sólo cerrando parejo la llave de recursos ésto traerá consigo ahorros.
 
Todo lo contrario.
 
Un gobierno necesita personas preparadas, sistemas de información que agilicen trámites y resguarden datos, acercando además el gobierno a las personas vía servicios en línea. Ésto no se logra "comprando una APP".
 
Se requiere hacer más sencillos y efectivos los procesos (cosa que se logra con personas preparadas, sistemas de información y conocimiento técnico en cada materia en específico) y ya después, dicha sistematización se disfruta con servicios en línea o aplicaciones. Y déjeme decirle algo: todo lo anterior cuesta mucho dinero.
 
Lo barato siempre sale caro. Se ha generado un mal entendimiento de la Cuarta Transformación, donde todo lo que sea bueno y por ende costoso es hecho a un lado, descartado y hasta mal visto. 
 
Asevero que hay un mal entendimiento, porque la Cuarta Transformación que propone el Presidente López Obrador debiera centrarse en combatir malas prácticas y abusos, para que los recursos que hoy se van a los bolsillos de la corrupción puedan encaminarse a fortalecer una política social que disminuya los niveles de pobreza y pobreza extrema que vivimos en México.
 
El mal entendimiento está en llevar esto a un extremo, donde prevalezca lo malo, mediocre y barato, pensando que esto subsana los excesos del pasado. Lo barato siempre, siempre, sale caro.


Columnas anteriores

visitas