Altavoz

El rey que no quiso ver


Fabiola Xicoténcatl

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El genial Hans Christian Andersen narra en uno de sus cuentos que en un lejano país vivía un Rey. Un día éste se entera de que en su pueblo están de paso los sastres más famosos de la región, por lo que ordena a su corte que los lleven hasta sus aposentos, y les pide que le confeccionen el mejor traje del mundo.

Los sastres, que eran corruptos y vividores, aceptan hacer al monarca el mejor traje y se quedan en la corte, disfrutando de la molicie con viandas y favores del rey, repletos de placeres, a costillas del pueblo.

Tiempo después, los sastres le dan la noticia al Rey de que ya han terminado de elaborar el traje y hacen el anuncio oficial, sólo que el traje, considerado según ellos como el más hermoso, era invisible, "y sólo los tontos no lo podían ver". Los sastres despojan al Rey de su ropaje, y le colocan el "traje invisible". El monarca sabe que está desnudo pero no lo quiere aceptar, porque no quiere parecer un tonto, y convoca a su séquito y a la corte a sus aposentos para que le admiren su nueva vestimenta. A su llegada ellos se llevan la sorpresa de que el Rey está desnudo, pero como no quieren parecer como tontos terminan por aceptar que el traje recién elaborado es el "más hermoso del mundo". Eran tan convincentes las adulaciones de su corte y sus lacayos que el Rey termina creyendo que, en efecto, el traje es el más bello y hermoso del mundo.

A los pícaros modistos, antes de que sigan su viaje por la comarca, el Rey los colma de viandas, regalos, y les paga sus servicios con cofres de oro.

Así el Rey se pasea por palacio completamente desnudo, ante la burla de la servil corte y de su pueblo que se da cuenta del timo en que ha caído el gobernante.

Pasa el tiempo, y el Rey decide un día salir a la comarca y recorrer el reino. Los pobladores, por temor a contradecirlo, se quedan callados y adulan su invisible traje. Ya en la intimidad de sus casas, se mueren de risa de ver la burla y el engaño en que vive su Rey, que se pasea desnudo exhibiendo sus "miserias".

Pero ¡oh sorpresa!, en su recorrido el Rey se topa con un inocente niño que al verlo estalla en risa, y le grita a los demás pequeños: ¡el Rey es un cochino, está completamente desnudo! El Rey choca con su realidad, y asume que ha sido vilmente engañado.

Y colorín colorado, que huyó en su avioneta...



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