ANALISTA

AMLO: el efecto búmeran de la comunicación


Óscar Gómez Cruz

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador es un fenómeno comunicando. Lo ha sido desde hace muchos años y en gran medida gracias a ello, hoy es Presidente de México.

Para muchos, escuchar: "frijol con gorgojo", "me canso ganso" o "la mafia del poder", puede resultar poco ortodoxo, pero sin duda funciona.

Estas "expresiones" se han convertido en elementos poderosos de comunicación con los que un elevado número de personas conectan y se identifican, traduciéndose en: por supuesto que lo hago (me canso ganso); corrupción, abuso y mentira (frijol con gorgojo) y grupos de poder dueños del dinero y las instituciones (la mafia del poder).

El Presidente López Obrador desde su etapa como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, sostenía conferencias a las 7 am ante los medios de comunicación. En ese tiempo (2000-2005), fijaba agenda y propiciaba que el entonces Presidente Vicente Fox, pasara todo el día respondiendo a los mismos medios, las aseveraciones, comentarios o acusaciones vertidos por López Obrador en sus declaraciones matutinas.

El Presidente es un líder social como no se había visto en años en nuestro país. Su movimiento convertido hoy en partido político, es la primera fuerza política nacional. Tiene todo lo necesario a su alcance para generar la transformación de la que habla.

Pero en los últimos días ha demostrado que tal vez, el modelo de la conferencia matutina ya no funciona tan a su beneficio como hace casi veinte años. Las redes sociales y la comunicación a gran escala con impacto en todos los segmentos, no sólo en el círculo rojo, tienen reglas de juego diferentes.

Además, el desgaste físico al que está sometido debe ser muy fuerte. El esfuerzo mental de articular argumentos y después contestar a bote pronto los cuestionamientos de los medios ahí presentes, no es fácil de sobrellevar. Sume a eso la jornada del día que debe ser agotadora y tenemos a un hombre que está forzando demasiado la máquina. El Presidente es un genio de la comunicación, pero posiblemente llegó el momento de evaluar el efecto búmeran de su comunicación, que hoy, parece estar jugando en su contra.



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