Entre Números

Muerte súbita a emprendedores


Mtra. Soraya Pérez

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Las malas decisiones económicas siguen a la orden del día. Sin duda, la última de las ocurrencias del nuevo Gobierno se puede ver en los recortes presupuestales masivos que contempla el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019. En lo personal, una de mis preocupaciones más grandes son los recortes al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) y al Fondo Nacional del Emprendedor, de aproximadamente 50 y 80 por ciento, respectivamente.

Desde su creación, el INADEM ha apoyado al emprendimiento y a las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Dentro de sus logros más destacados se encuentra el apoyo a más de 100 mil proyectos empresariales durante el último sexenio. No puedo dejar de mencionar que esta institución ha recibido reconocimientos de organismos como el CONEVAL, el INAI, e incluso la OCDE.

Las cifras son las siguientes: en México existen 4.2 millones de negocios, y el 99.8% son consideradas pymes; generan el 72% del empleo nacional y aportan 52% del PIB. Pero a pesar de su gran potencial, éstas tienen importantes limitantes. Cerca del 50%, según estudio de Konfío, tienen una base de clientes pequeña, el 70% está enfocado en aspectos de corto plazo, y muchas no han logrado utilizar la tecnología para incrementar sus ventas.

El otro gran desafío es la falta de financiamiento, misma que obliga a los emprendedores a buscar créditos personales, los cuales tienen tasas de interés más altas. 4 de cada 10 pymes cuentan con crédito otorgado por una institución financiera, pero el 80% lo solicita a su nombre y no al de su empresa, lo que refleja una falta de opciones y un riesgo a su patrimonio familiar.

Con un impulso decidido para las pymes, podríamos finalmente alcanzar un verdadero crecimiento económico sostenido; por ende, de ahí nace nuestra tarea de defender el presupuesto del INADEM, ya que el México incluyente que merecemos, es uno de emprendedores y de oportunidades.

El México que yo conozco no es un pueblo holgazán, sino uno que está lleno de gente que le gusta trabajar y que demanda del gobierno las herramientas necesarias para crecer. Y si se las quitamos, ¿entonces cómo?



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