ANALISTA

Comunicación centralizada


Óscar Gómez Cruz

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Cada administración tiene un estilo de hacer las cosas; el cual responde normalmente en México, a la peculiar manera de ser del Presidente en turno, mezclado con lo que el sistema le permite, porque no afecta sustancialmente el status quo(el estado de cosas de un determinado momento).
 
El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha ordenado la desaparición de las oficinas de comunicación social de las diferentes dependencias de la Administración Pública Federal.
 
Mismo caso para oficialías mayores y otras áreas que la administración entrante considera, son gastos innecesarios al estar descentralizadas o desconcentradas.
 
El nuevo gobierno apuesta por la centralización, bajo la premisa (lo asumo) de que esta decisión genera economías de escala y direcciona, sin malas interpretaciones, las decisiones tomadas desde la Presidencia.
 
Éste es un tema muy interesante a analizar. Durante años se ha promovido la descentralización y la desconcentración de cosas medulares, que van desde la educación, hasta el tema tan controvertido de las adquisiciones, bajo la premisa de ser más "rápidos" en la capacidad de respuesta y evitar la "burocracia" que entorpece las soluciones.
 
TODO BAJO LA LUPA
Pero por otro lado, la centralización en México ha demostrado que fomenta y aumenta la corrupción, ahora centralizada en unas cuantas personas. Se pasa de la "pulverización" de la corrupción, a la centralización de la misma.
 
Si la cruzada más importante del Presidente López Obrador es el combate a la corrupción, entonces debemos entender que todo estará, no bajo una lupa, sino bajo un microscopio electrónico. De ser así, será muy bueno para nuestro país.

 



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